“No vivimos frente al mundo (de los depredadores)”

por Sergio Canals L.

Vivimos en el (su) mundo, como olas dentro del mar”. (Juni chiro Tanizaki). 

En el océano del poder y la información. “No hemos entendido nada de la revolución de la que somos testigos”. No es un acontecimiento, es un proceso. Una época. Su “ser” es su “devenir”.  Una transformación continua y sin extinciones. Caza o serás devorado. Adáptate, reprodúcete y ama. El resto puede ser la nada pura y el vacío.

Según Giuliano Da Empoli,”la forma más pura del poder moderno se encarna en los borgianos (de Cesar Borgia). Un hombre que sabe que la moral es apenas un decorado”. Una tara al pragmatismo requerido por el contexto. 

Borgianos: organismos adaptados a las fases de turbulencias: Según este autor, “en un sistema político confrontado con su propia finitud, solo la rapidez y la fuerza (más la audacia) pueden responder a la incertidumbre”. ¿Hemos vuelto a la era de los nuevos depredadores?

En nuestro mundo local, los depredadores antiguos dejaron el poder. Nunca alcanzaron a ser dinosaurios. Solo llegaron a ser reptiles devorados por los TRex del orden, y los Raptores de la seguridad y la razón instrumental. No entendieron ni se adaptaron a la nueva revolución mundial. Para ellos la moral también fue un “decorado”, pero diseñado a la ligera, con sólo verdades relativas subjetivas. De bolsillo. Casi sin belleza alguna. Bastante vulgares. Arrastraron el vacío narcisista: “Allí donde haya un suelo que hayamos tocado, las instituciones ¿han dejado de ser un peligro y han pasado a ser benevolentes?”

El clima empeora. El mar otoñal se agita. Las olas arrasan con las playas de la existencia. Piedras, arena y espuma sucia. Vaciamiento doctrinario de las elites. Sin arena no dejas huellas.

Aprendimos a navegar en la sangre. Un carabinero asesinado. Frío. Tiemblan los jubilados. Los sin hogares. Ya no se tienen hijos. La sexualidad se desgarra de la supervivencia.  Se crea un canal de TV con contenidos para animales. Se salva a la ranita de Darwin. Parecen valer más que un embrión humano. Se reclama sobre el perdón y el indulto como actos humanitarios.  Aparecen las evaluaciones espirituales de los proyectos empresariales. 

Debieran incluirlos con la evaluación de los proyectos sociales y económicos. Las adolescentes se levantan a las 5 A.M. ¿para estudiar? ¿orar? No, para maquillarse. Se fomenta las apuestas en línea deportivas y video juegos, a pesar de que la Corte Suprema dictaminó contra ellos. Consumismo adictivo. Zanjas en el norte profundo. (¿Aparecerán cadáveres o computadores perdidos?). Auditorías y despidos. El poder se encabrita. Solo espumarajos

Vamos a tomar decisiones difíciles con transparencia, y no vamos a retroceder”, alerta JFK. (“Sólido arranque a todo galope… ojalá el caballo no se desboque”, advierte Sebastían Edwards).

Ojalá sea la humanidad de los seres humanos la que no se desboque. Primera responsabilidad y cuidado presidencial del gobierno y el estado. “Cuidar de la humanidad esencial”, buscando el bien. Para el presidente cristiano, esto radica en “Ser hombre en cuanto “hijo de Dios” que oye en Cristo el reclamo del Padre (amoroso en el perdón) y lo asume”. (Heidegger). De allí los proyectos de conmutación e indultos después de la justicia. Algún fragmento del bien anida en el peor asesino. La esperanza y el perdón.

Todos somos responsables de todo y de todos, y yo más que los otros” (Emmanuel Lévinas).

Referencias: Heidegger. “Carta sobre el Humanismo”; Giuliano da Empoli: “La hora de los depredadores”; “Dinosaurios” Netflix; Magnífico documental de S. Spielberg

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