La historia escrita por Patrick Süskind lo obsesionó y afectó, llevándolo a leer el libro más de diez veces y a llevarlo en su bolsillo todos los días.
Kurt Cobain fue un ávido lector. Desde que sus padres se separaron se refugió en la literatura encontrando dos cosas fundamentales: una forma de huir del mundo y una manera de entenderse. Si bien es complejo determinar su estilo narrativo favorito, fue El perfume, historia de un asesino, de Patrick Süskind, un libro que lo marcó y afectó de manera especial.
Tras leer la obra se inspiró para escribir “Scentless apprentice” (“Aprendiz sin olor”), del álbum In utero(1993). En una entrevista que concedió ese mismo año a Much Music contó que “Leí El perfume unas 10 veces y no puedo dejar de hacerlo. Es algo que tengo fijo en el bolsillo todo el tiempo. No me deja y cada vez que me aburro, si estoy en un avión o algo así, lo leo una y otra vez, porque soy hipocondríaco, me afecta, me dan ganas de cortarme la nariz”.
Madame Gaillard se percató de que poseía determinadas facultades y cualidades que eran extraordinarias, por no decir sobrenaturales. Por ejemplo, parecía totalmente inmune al temor infantil de la oscuridad y la noche. (…) Y nunca llevaba consigo una luz, a pesar de lo cual encontraba lo que buscaba y volvía en seguida con su carga, sin dar un paso en falso ni tropezar ni derribar nada. (…)Madame Gaillard no habría imaginado ni en sueños, (…) que todo esto no lo veía con los ojos, sino que lo husmeaba con una nariz que cada vez olía con más intensidad y precisión: la oruga en la col, el dinero detrás de la viga, las personas a través de las paredes y a una distancia de varias manzanas. Estaba convencida de que el muchacho -imbécil o no- era un vidente y como sabía que los videntes ocasionaban calamidades e incluso la muerte, empezó a sentir miedo, un miedo que se incrementó ante la insoportable idea de vivir bajo el mismo techo con alguien que tenía el don de ver a través de paredes (…)
(Fragmento)
Cobain definía El perfume como una obra que trata de “un aprendiz de perfume en Francia a principios del siglo XX. Básicamente, le dan asco todos los humanos y no puede alejarse de ninguno de ellos, así que emprende esta caminata de la muerte, va a las áreas rurales y solo viaja de noche. Cada vez que huele a humano, como un fuego lejano, se disgusta, se esconde y trata de mantenerse alejado de la gente, me identifico un poco con eso…”.

La madre de Kurt, Wendy Fradenburg, comentó -en más de una ocasión- que su hijo pasó de ser un chico alegre a un niño huraño e introvertido tras divorciarse de Donald Covain, época en la que escribió en la pared de su habitación “odio a mamá, odio a papá, papá odia a mamá, mamá odia a papá, solo te da ganas de estar triste».
Coincidencia o no, Kurt Cobain y “Jean-Baptiste Grenouille” se sentían incómodos en sus casas, asqueados del entorno, refugiados en su soledad.
Colorina

El perfume es el mayor best seller en lengua alemana de las últimas décadas, pero no por ello carece de un enorme valor literario (como se cataloga comúnmente a los libros que lideran en ventas). Es una novela atractiva para un público variado, pues permite múltiples interpretaciones, porque como toda novela del siglo XX (1985), le entrega libertad al lector para interpretar, llegando incluso algunos críticos a adscribirla dentro del Realismo Mágico –en otra década, sin ser latinoamericana y con un autor alemán-.
Das Parfum. Die geschichte eines Mörders, apenas se publicó lideró las listas de los libros más vendidos en numerosos rankings. ¿Qué es lo que encanta de la narración? Cuenta la historia “Jean-Baptiste Grenouille”, quien nació entre pescados, detrás de un mostrador, en medio de un hedor putrefacto típico de las calles de París en el siglo XVIII.
Si bien no tenía nada en particular para generar rechazo en los demás, nunca conoció y con el tiempo infundió miedo entre los adultos que lo cuidaban. Poseedor de un olfato sobrehumano, capaz de distinguir absolutamente todos los aromas del mundo, él mismo carecía de olor.
–No huele a nada en absoluto -contestó la nodriza.
– ̈Lo ves? Esto es una señal inequívoca. Si estuviera poseído por el demonio, apestaría. Y con objeto de tranquilizar a la nodriza y poner a prueba el propio valor, Terrier levantó la cesta y la sostuvo bajo su nariz.
-No huelo a nada extraño -dijo, después de olfatear un momento-, a nada fuera de lo común. Sólo el pañal parece despedir algo de olor. (…)
-No me refiero a eso -dijo la nodriza en tono desabrido, apartando la cesta-. No me refiero al contenido del pañal. Sus excrementos huelen. Es él, el propio bastardo, el que no huele a nada. (…)
-Todo el mundo sabe que un niño atacado por las viruelas huele a estiércol de caballo y el que tiene escarlatina, a manzanas pasadas y el tísico, a cebolla. Está sano, no le ocurre nada más. ¿Acaso tiene que apestar? ̈Apestan acaso tus propios hijos?
-No -respondió la nodriza-. Mis hijos huelen como deben oler los seres humanos.
(Fragmento)
Mariano Carou, en su texto “Entre Cristo, Orfeo y Nietzsche: una lectura de El Perfume, de Süskind”, plantea que todas las acciones que lleva a cabo “Jean-Baptiste” “no es una simple búsqueda de afecto, sino un afán religioso: el de convertirse él mismo en Dios”, en un ser capaz de dar con el aroma perfecto.
¿Y dónde lo encuentra? En la piel, de una joven colorina de ojos verdes, limpia de todo perfume aditivo, a quien desgarró hasta lo más profundo de su ser para embriagarse de su aroma hasta el hartazgo.
El ser un asesino le era totalmente indiferente. “Jean-Baptiste” es incapaz de sentir, solo le interesa encontrar la forma de elaborar el perfume perfecto, el que ya encontró en la piel de la muchacha. Toda su existencia es una paradoja, el genio de “Jean- Baptiste” va en contrastante con las circunstancias de su nacimiento.
El psiquiatra Donald Woods Winnicott, plantea que la psicopatía parte con el abandono la cual debe sumarse a una personalidad antisocial, así “Jean-Baptiste”, que se sintió despojado, sin una madre y sin hogar, es el candidato perfecto para desarrollarse como un asesino en serie para quien lo único valioso es su poderoso olfato.
Escalofriante

Kurt Cobain declaró que usó la trama de El perfume como ejemplo de canción. “Siempre intenté evitar eso, pero ahora que se me acaban las ideas cada vez más, tiendo a hacerlo”. Así, junto a sus compañeros Krist Novoselic y Dave Grohl, escribió “Scentless apprentice”, tema que a ellos mismos les parecía escalofriante.
«Cuando Kurt canta ‘You can’t fire me because I quit’ (‘No puedes despedirme porque renuncio’) me estremezco. Si hay una línea en cualquier tema que me da escalofríos, es esa”, dijo Grohl – hoy líder de Foo Fighters-.
En el álbum In utero, es posible conocer la esencia de Cobain: su angustia adolescente; la ansiedad de ser una estrella del rock; la falta de un padre (“solo tuve un papá”, aclara); su renuncia a la vida.
Me siento en el suelo y fertilizo hongos
Leaking out gas, fumes made into perfume
Soltando gas, vapores hechos perfume.
(“Scentless apprentice”)
Siete meses después del lanzamiento de In utero, Kurt Cobain se suicidó. El 5 de abril de 1994 se disparó en la cabeza, siendo encontrado tres días después en su casa de Seattle junto a una nota suicida.
Llena de amor y alegría, confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general…Sólo porque parece que a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva. ¡Comprensiva! Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por sus cartas y su interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión, y recuerden que es mejor quemarse que apagarse lentamente. Paz, amor y comprensión.
Kurt Cobain.
(Fragmento)
“Jean-Baptiste”, en cierta forma también se suicidó, pues tras salvarse de la pena de muerte, se bañó con su creación, se empapó con su perfume perfecto, lo que lo llevó a ser destrozado vivo por la población que no podía evitar querer tocarlo, querer llevarse algo de él.