Sobre el pinochetismo y el concepto de Seguridad Nacional

por Ricardo V. Rivera Montero.

Fernando Barros es el abogado escogido por el presidente José Antonio Kast para asumir la cartera de Defensa Nacional. Él fue vocero de la defensa del Augusto Pinochet en Londres durante 1998, periodo en el cual este se encontraba detenido a la espera de la resolución del gobierno británico sobre su extradición a España para ser juzgado por crímenes de genocidio, terrorismo internacional, torturas y desaparición de personas durante la dictadura civil-militar. Su llegada a la cartera de Defensa Nacional es un obvio gesto a “la familia militar” que tiene a sus patriarcas en Punta Peuco cumpliendo condenas por delitos de lesa humanidad, uno de los tantos rostros del pinochetismo.

Otro rostro del pinochetismo se puede encontrar en fundaciones como la Fundación Para el Progreso(FPP) o AthenaLab (AL) del empresario Nicolás Ibañez, Grupo Drake, las cuales expresan su visión de mundo. Recordemos algunos hitos de ellas.

La FPP fue creada en 2012 enfocada en la filosofía política, en particular el liberalismo clásico, de acuerdo al mismo empresario, para “impulsar el debate de ideas y la difusión de los principios de una sociedad libre, responsable y abierta”, esta fundación fue la plataforma que posicionó a Axel Kaiser comunicacionalmente como intelectual de derecha. Kaiser planteaba en 2018 en una entrevista a Mario Vargas Llosa, que “podríamos decir de manera muy fría, con sangre de reptil, que objetivamente desde el punto de vista del bienestar y las libertades agregadas o generales de la ciudadanía hay dictaduras menos malas, por no decir mejores, sino que menos malas, por ejemplo ¿Cuántos en esta sala preferirían vivir en la dictadura de Maduro o en Cuba que lo que fueron los años 80’s en Chile? Probablemente nadie” a lo cual su interlocutor tajantemente respondió “esa pregunta a yo no te la acepto, porque esa pregunta parte de una cierta toma de posición previa, que hay dictaduras buenas o que hay dictaduras menos malas, no, las dictaduras son todas malas. Algunas pueden traer algunos beneficios económicos a ciertos sectores, el precio que se paga por eso es un precio intolerable, inaceptable.”. Si para Kaiser existen las dictaduras menos malas desde el punto de vista de las libertades de la ciudanía no es gran sorpresa que posteriormente escribiera “Nazi-Comunismo” y desarrollara la tesis de que los Nacional Socialista Alemanes y los Fascistas Italianos eran lo mismo al Socialismo Real Soviético, ¿Vargas Llosa hubiera aceptado esa tesis? Yo no lo creo.

Por otro lado, AL fue creada en 2019 enfocada en la alta política, las relaciones internacionales, la seguridad y la defensa, de acuerdo al empresario, para “contribuir a la reflexión estratégica y al análisis de los desafíos globales que enfrenta Chile”. Esta fundación lanzó tres documentos relevantes en enero de este año: “Consideraciones generales para una arquitectura de seguridad nacional de Chile” de Marcelo Masalleras, autor, y John Griffiths, colaborador, “Consideraciones generales para una estrategia de seguridad pública para Chile contra el crimen organizado” de Pilar Giannini, autora, y John Griffiths junto a Marcelo Massalleras, colaboradores, y “Consideraciones generales para la propuesta de un sistema de inteligencia en Chile” de John Griffiths, autor, y Marcelo Masalleras, colaborador. Estas publicaciones se dan en vísperas del despacho por parte del Congreso Nacional de la reforma al sistema de inteligencia nacional. ¿Dónde podemos ver el rostro del pinochetismo en dichas publicaciones? En su defensa del concepto de “Seguridad Nacional”.

Analicemos citas del primer documento, el más general de esta serie de publicaciones: 1)A estas alturas, tanto la evidencia expuesta en el trabajo presentado [cita a documento de trabajo de 2022], así como la cruda realidad que enfrenta Chile, el concepto ‘Seguridad Nacional’ no debería estar en duda ni por su vigencia ni por la relevancia”(Pág. 11, 2026), y luego de pormenorizar encuestas sobre victimización, datos estadísticos sobre homicidios y secuestros, junto a una breve descripción criminológica por zona del país, el autor asevera lo siguiente: 2)Si bien la falta de voluntad política para hacer frente con todo el poder del Estado ha sido la principal causa de la actual situación, derivando en el debilitamiento institucional progresivo y la consecuente pérdida de una soberanía efectiva donde impere la ley nacional y el Estado de derecho, la falta de una estructura permanente que vele por la seguridad nacional también ha contribuido de manera importante. Frente a los ataques y destrucción de octubre de 2019, el flujo migratorio y el aprovechamiento criminal, la instalación impune de bandas criminales transnacionales, así como los hechos terroristas en la Araucanía, el país podría haber estado mejor preparado para hacerles frente si se contara con una arquitectura de seguridad nacional permanente, incluido un sistema de inteligencia robusto.” (Págs. 32 – 33, 2026).

En mi opinión, estas citas, al igual que la pregunta sobre las dictaduras menos malas, como la de Pinochet, realizada por Kaiser, parten de tomas de posición previas, tales como que el concepto de “Seguridad Nacional” es vigente y relevante para los desafíos que enfrenta Chile, o que aseveraciones como que el Estallido Social , la migración, el crecimiento del crimen organizado transnacional y los nuevos fenómenos criminológicos, sumado a los hechos de violencia en la Araucanía constituyen una pérdida de la soberanía producto de la falta de voluntad política del actual gobierno, nada de lo cual es así.

Como autor del libro “Libertad, Democracia & Inteligencia” publicado en diciembre de 2025 bajo el sello editorial de Mutante Editores, luego de hacer una breve historia de la Seguridad Nacional y sus implicaciones prácticas en Chile, su clara dicotomía con principios de la democracia liberal como la libertad de expresión, y luego de analizar los programas de los siete candidatos a la presidencia que la abordaron en sus propuestas de inteligencia, y a la luz de las recientes intervenciones estadounidenses en América Latina, postulo que debemos avanzar en otra dirección, la de la Seguridad Democrática: “la Seguridad Democrática debe reemplazar la concepción arcaica y funcional al imperialismo estadounidense de Seguridad Nacional, bajo esa doctrina se cometieron las más horribles prácticas en nuestras Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad Pública imbuidas de un antimarxismo irracional impropio de nuestra propia historia, costumbres e intereses”(Pág. 88, 2025).

Discursos como el de los Kaiser, sumando a las citas de Axel el publico prontuario de sus hermanos Johannes y Vanessa, junto a las propuestas de centros de pensamiento como la FPP o AL, representan rostros del pinochetismo al cual no deberíamos volver. Cabe aclarar que las más horribles prácticas referidas anteriormente son las mismas por las cuales se solicitaba la extracción de Pinochet en 1998. Es de esperar, por el bien de Chile, que el presidente electo y su ministro designado en la cartera de Defensa Nacional puedan analizar de manera critica las propuestas de su propio sector, y no caer en la complacencia y sesgo de confirmación, que nunca han ayudado al buen ejercicio del poder.

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