Un nuevo hito en el sendero poético de Germán Rojas

por Fernando Villagrán

Cerca de cuatro décadas han transcurrido desde la publicación de su primer poemario “María- Maríaque obtuvo el muy apreciado galardón ”Vittorio Bodini” en la ciudad de Bari, Italia. En 1998, siempre marcado por las huellas del forzado exilio, acentuó su transitar poético con “El Árbol Quebrado” que Raúl Zurita prologó esencialmente desde su sentir esperanzado por el regreso a la patria “Es a ese país, el nuestro, quebrado y a duras penas rehecho, al que aluden estos poemas. Leerlos, albergarlos, cuidarlos junto a nosotros es también luchar para que las monstruosidades de las que fue capaz no vuelvan a repetirse. No mucho más que eso es ser un ser humano, es decir, alguien que teme, alguien que mira, alguien que lee, alguien que se lleva para siempre esos versos consigo”.

Ahora, Germán Rojas, que preside el Comité de Escritores y Escritoras por la Paz de PEN Internacional, acaba de presentar en Buenos Aires De amor y Travesías”, un madurado poemario que transita por aquellas marcas de la extranjería de sus vivencias y del arraigo en el propio terruño. 

Los poemas ordenados temáticamente por el transcurrir del autor desde sus Raíces entrañables, pasando por América LatinaItalia, España y el Regreso a las Raíces, extienden el verso al ritmo de una experiencia vital que desafía al lector desde lo vivido en estas acontecidas décadas. 

Como señala la escritora y docente argentina Nora Strejilevich, presentadora del libro en la reciente Feria del Libro de Buenos Aires, la palabra poética en De amor y Travesías, “irradia luz mientras hilvana con dulzura amores en plural (a padres, antepasados, mujeres, amigos, poetas, lugares, sueños). Los amores pueden durar instantes y marcar la vida o viceversa, y las travesías son puntos donde la memoria ata sus hilos desperdigados por doquier. Pero la matriz es el Chile recuerdo, el Chile infancia, el Chile que expulsa a Germán Rojas a un exilio del que retorna para anclar con un “gracias a la vida” entre sus líneas”.

Invitamos a un arbitrario tránsito por algunos de los poemas de Germán Rojas incluidos en “De amor y Travesías”, presentado en Buenos Aires.

POPOL VU                                               

                                                     A Petronila, diosa maya,
                                             
que sació mi sed en tiempos de sequía.

En una noche en el Quiché

en el centro mismo del corazón de Guatemala,

soñé con el Brujo del Envoltorio,

patriarca de la Blanca Mansión del Mar,

mujer de tez cobriza y ojos de ébano.

Brujo lunar, pluvioso, sembrador, volcán,

descifrador de signos innombrables, 

multitud en multitudes,

abuelo, padre de las nueve grandes mansiones,

guardador de todos los secretos sensuales

del pueblo de los santos del Quiché,

que junto a las luces infatigables

de cuatro candelas y cuatro mazorcas de maíz,

toda la riqueza que poseía en esta tierra,

me dijo: “Porque tú serás yo,

               nuevo Brujo del Envoltorio,

               la mujer de ébano,

               la mansión de todas las mansiones,

               mar de mares, lunar, incomprensible,

                         será tuya,

                                        como ayer fue mía,

                                                                 tuya por todas las edades.”

                                        NOCHE INVERNAL.

Es la noche de un día de invierno.

No resisto el sueño de mis 5 años.

Regreso en familia a casa.

Soy el menor de los hijos.

Mi padre me carga en sus brazos.

Con amor de padre.

Siento sus húmeros fuertes en torno a mi cabeza frágil

Me acurruco.

Me dejo proteger por ese hombre que no flaqueará jamás.

Es inmortal.

Es mi padre.

Siento su respiración afanosa,

            Su grandiosidad de Dios,

                          Su ternura infinita.

A los cinco años no se sabe lo que es la muerte.

La inmortalidad de mi padre

Llena mis horas quietas de ese entonces.

El suspiro que no calla,

el árbol que cobija

el lento pasar de los segundos

tic… tac… tic… tac…

en brazos de mi padre

             quien ya no está.

 CARTA

                                                                A Mario Benedetti.

Hoy ha llegado a mis manos

la carta en que me dices

con honda pena

que debes vender

la casa donde creciste con tus padres.

Me suena a sueño.

Yo en mi vida he vivido en 56 casas,

incluida la cárcel.

Me habría gustado tenere una casa

en la que hubiera crecido con mis padres.

Me hubiera tener un patio y una higuera.

Pero cuando salí expulsado de Chile

no me quedó más remedio que imitar a Mario Benedetti

y girar por tierras extrañas con un ladrillo en el bolsillo

para mostrar al mundo cómo era mi casa.

Un ladrillo apenas,

sin puertas ni ventanas,

sin patio y sin higuera,

sin un rincón que acogiera los abrazos.

                    PREPÁRATE

Prepárate que mi sombra ya se acerca

primaveralmente renacida,

escondida entre cortinas celestes

de lluvia milenaria,

descolgándose en cataratas llenas,

tropical, inédita, lozanamente nueva,

para envolverte entera,

para dar aire a cada milímetro de tu cuerpo,

para declararte reina, dueña del mundo,

indisputada flor de la alegría.

Espérame. No te alejes que ya llego.

Total, feliz, exuberante,

con la certeza ciega de saber

que nuestro día ya habita

                                            radiante entre nosotros.

                             ERES 

                                                     A mi patria recobrada

Eres como el agua que acaricia las plumas de un cisne

¿o eres el cisne que indiferente se desliza sobre el agua?

Te busqué en los rincones todos del planeta,

un trozo de humo, una nube sigilosa,

una bocanada de aire jamás aprisionada

una jaula abierta, un río silencioso,

una cascada de rocío que hace temblar la rosa,

un pétalo de flor que es en verdad un niño,

un corazón abierto cual piñata desflorada,

un sueño inenarrable, una mirada escondida,

una recompensa de arcoíris jamás encontrada,

una luz diáfana encantada,

la sombra de un árbol en un día de estío,

una mariposa furtiva jamás atrapada,

el silbo de un canario, un desierto helado,

un aire benéfico, una lluvia esperada,

un libro abierto con más de mil páginas,

un colibrí invisible, un batido de alas,

un racimo de uvas hecho flor en verano,

una cigarra que canta escondida del mundo,

una diosa que intuyo lejana, pero mía,

un ángel que es viento en la alborada,

una caricia de sándalo que cura mis heridas,

un bálsamo de miel, una canción de cuna intocada,

una luna que danza entre sirenas doradas,

un cáliz de vino, un néctar sagrado,

una mano inocente que alimenta palomas cordiales,

la cola de un cometa que se columpia en las estrellas,

eres la compañía hexagonal de mi colmena,

eres

       el más hermoso sueño

                                             que acaricio entre mis dedos,

eres mi flor,

                      mi vida,

                                    mi celeste anhelo

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