Desde el balcón. Jorge A. Bañales

por La Nueva Mirada

A dos semanas de la invasión rusa en Ucrania, los estadounidenses lucen en las encuestas de opinión más belicosos que su gobierno. Las imágenes de destrucción y refugiados siguen delineando quiénes son los “buenos” y los “malos” al tiempo que oscurecen las razones de unos y otros para esta guerra.

Opinantes

Una encuesta de la firma Ipsos para la agencia Reuters encontró que el 74 % de los estadounidenses, con mayorías sólidas tanto entre republicanos como demócratas, opina que Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte deberían imponer en Ucrania una zona de veda de vuelos.

“No es claro si quienes apoyan una zona de veda de vuelos están plenamente conscientes del riesgo de conflicto”, aclaró Reuters. “Pero la mayoría se opone al envío de tropas estadounidenses a Ucrania o incursiones aéreas en apoyo del ejército ucraniano”.

Un 80 % de los encuestados opinó que EE.UU. debería cesar las compras de petróleo ruso, un 62 % afirmó que está dispuesto a pagar más por la gasolina porque “vale la pena defender otro país democrático”, y el 81 % quiere que se impongan sanciones adicionales a Rusia.

En el terreno de la opinión pública, el gobierno del presidente Joe Biden tiene un respaldo sólido para apretar más a Rusia con sanciones económicas y comerciales, pero la cautela prevalece en Washington en lo referido a medidas militares que puedan enfrentar, directamente, a las fuerzas de EE.UU. y de Rusia.

Las versiones que el gobierno y los medios de Estados Unidos dan de la guerra en Ucrania abundan en las crueldades de los invasores y los padecimientos de los invadidos, y poco espacio se da a la alarma rusa por el avance de las fronteras de la OTAN hacia el este.

El petróleo

El martes Biden anunció la suspensión de las compras de petróleo ruso, medida que parece muy grave, aunque un embargo que duela a Rusia sería más eficaz si fuese total, incluidos los aliados de Estados Unidos en Europa. Empero, los europeos dependen de las importaciones de petróleo desde Rusia en tanto que este país provee apenas el 8 % de las importaciones estadounidenses de crudo y derivados.

Rusia es apenas el octavo proveedor de petróleo para Estados Unidos y éste, sin mayores trastornos y pesares para los automovilistas y camioneros, puede sustituir el crudo ruso con importaciones de Canadá, México, Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos.

Los precios de la gasolina han estado subiendo en EE.UU. por varios meses, al tono de una reactivación económica que ha bajado el desempleo al 3,8 %, y esta semana alcanzaron un promedio de 1,06 dólares por litro, el más alto desde mediados de 2008.

Una variante del poder del petróleo en esta coyuntura es su uso como arma: Rusia eventualmente podría castigar a Europa interrumpiendo el suministro para beneficio de otros clientes como India o China. Lo cual, a su vez, vestiría de aceptables a otros exportadores de petróleo como Venezuela e Irán, que ahora permanecen en la categoría de indeseables.

Durante el pasado fin de semana funcionarios de alta jerarquía en la Casa Blanca y el Departamento de Estado sostuvieron conversaciones en Venezuela con el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

En lo que se refiere a Venezuela, el propósito del viaje emprendido por funcionarios del gobierno fue discutir una gama de asuntos incluida, ciertamente, la energía, la seguridad energética”, explicó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jan Psaki.

Estados Unidos ha llovido sanciones contra el gobierno de Venezuela y una de ellas prohíbe, desde 2019, la venta en el mercado estadounidense de crudo venezolano el cual, por entonces, representaba el 96 % de los ingresos venezolanos.

Más opinantes

La decisión de invadir Ucrania “la tomó un solo individuo en consulta, quizá, con media docena de miembros de su gabinete de seguridad nacional”, sostuvo Timothy Frye, profesor de política exterior postsoviética en la Universidad Columbia. “De manera que hay poca baza de la élite. Y los rusos siempre se han mostrado reacios al conflicto con Ucrania y están perfectamente dispuestos a reconocer la soberanía ucraniana”.

Por eso pienso que esta invasión está, realmente, dividiendo a la sociedad rusa entre quienes favorecen una visión de ‘fortaleza rusa’ y quienes quieren traer Rusia al siglo XXI. Es muy poco claro qué lado prevalecerá”, añadió.

Un poco más claro tienen el panorama los principales fabricantes de munición en Estados Unidos: Federal, Remington, CCI y Speer, que son todas parte de la división de “productos deportivos” en Vista, anunciaron la donación de un millón de balas a las Fuerzas Armadas de Ucrania. Esa fuerza ha sido cliente de Federal, CCI y Speer desde 2015 y “esta donación responde al pedido de más munición por parte del presidente Vlodymyr Zelenskyy”, indicó un boletín de prensa de la empresa.

En el otro extremo de la gama de opiniones estadounidenses, Brian T. Kennedy, presidente del American Strategy Group, apuntó que “la narrativa actual es que la seguridad nacional de Estados Unidos requiere la defensa de Ucrania contra la agresión rusa”.

Pero por mucho que aborrecemos el sufrimiento de los ucranianos, y especialmente de los niños, sin embargo, una Ucrania libre no es necesaria para la defensa de Estados Unidos”, añadió. “La meta de la política exterior estadounidense es la paz y la tranquilidad de los estadounidenses. Éste es, en última instancia, el propósito para el cual se constituyó nuestro gobierno”.

Que no, que no, pero van llegando

No buscamos conflicto”, aseveró el secretario de Estado, Antony Blinken, hablando la semana pasada en la sede de la OTAN en Bruselas. “Pero si el conflicto se nos viene encima estamos listos para enfrentarlo y defenderemos cada centímetro del territorio de la OTAN”.

El apresto incluye el arribo en el sur de Polonia de 5.000 soldados estadounidenses, en su mayoría de la División 82 Aerotransportada que se sumaron a una dotación de 4.000 soldados ya emplazados en ese país, miembro de la OTAN y fronterizo con Rusia.

Según el coronel Buccino, portavoz del Cuerpo 18 Aerotransportado, los paracaidistas están preparados para dar asistencia en cualquier evacuación de ciudadanos estadounidenses que crucen la frontera desde Ucrania.

El lunes, el Pentágono anunció el envío de otros 500 soldados a Europa y aunque el desplazamiento no responde a cambios en el terreno, un funcionario del Departamento de Defensa explicó que esa tropa es parte de un contingente de unos 12.000 soldados puestos en alerta desde comienzos de febrero.

El nuevo destacamento incluye un número no especificado de aviones KC-135 Stratotankers –para reabastecimiento de combustible a aviones en vuelo- enviados a Spangdahlem, en Alemania, con 150 miembros de la  Fuerza Aérea desde la base Fairchild, en Spokane, Washington.

Otros 40 soldados enviados desde Fort Stewart, Georgia, a Rumania y Polonia para dar apoyo a operaciones aéreas.

Y otros 300 soldados de una compañía de municiones desde Fort Bragg (Carolina del Norte) y una compañía de mantenimiento desde Fort Stewart (Georgia) para colaborar con el Grupo de combate de la Brigada 1 Blindada que partió hacia Alemania tres días después de la invasión rusa en Ucrania.

Desde 2018 Estados Unidos y países europeos, silenciosamente, han colaborado para la creación en Ucrania de un plan de defensa que denominan “Concepto de Resistencia en Operación que consiste en el fortalecimiento militar de los países de la OTAN y otros amistosos hacia la alianza para lanzar una resistencia civil y militar eficaz.

Una interrogante final…

Durante dos meses el mundo entero pudo ver, gracias a las fotografías tomadas desde satélites y aviones, el aumento de la concentración de tropas, armamento, equipos y transportes de Rusia cerca de la frontera de Ucrania. La duda hasta el 23 de febrero era si el presidente Vladimir Putin ordenaría la invasión, o no.

Pero de que Rusia la preparaba, no había duda.

Ahora, mientras Estados Unidos y la OTAN se preparan tanto, nadie ha mostrado que Rusia movilice más tropas, armamento, equipos y transportes en su frontera occidental.

Hay analistas y políticos que opinan que Putin no parará hasta que sus tropas lleguen a Alemania, pero por ahora no se han mostrado, si las hay, las evidencias de que Rusia pretende expandirse por media Europa.

Un funcionario de Defensa indicó la semana pasada que EE.UU. ya ha dado más de 1.000 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania en el último año, y esta semana en el Congreso avanza un proyecto de ley de presupuesto que incluye 13.600 millones de dólares en más asistencia al país europeo.

La representante demócrata de Minnesota, Ilhan Omar, advirtió que «las consecuencias de inundar Ucrania con miles de millones de dólares en armamento , que probablemente no se limitarán a equipos militares específicos sino también a armas pequeñas y munición son impredecibles y, probablemente desastrosas«.

La ayuda en un país donde abundan las milicias derechistas y neonazis podría ir a grupos paramilitares. 

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