El poeta y académico chileno de 90 años es un verdadero ejemplo de pasión y devoción por la literatura. Acaba de publicar una obra y pronto viene otra. Las ganas por seguir entregando conocimiento no las pierde, manteniéndose siempre en la cúspide de su carrera.
Hablar de Pedro Lastra (1932) es acercarse a un referente inconfundible en las letras hispanoamericanas. Estudioso por esencia, este hombre de 90 años es miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua, profesor Emérito de la universidad del Estado de Nueva York desde 1995, profesor honorario de la universidad de San Marcos de Perú y de San Andrés en Bolivia. También ha dejado huella dirigiendo la revista “Anales de Literatura Chilena”, de la Facultad de Letras de la Universidad Católica. Pero más que sus pergaminos, títulos e infinidad de premios que ha obtenido merecidamente a lo largo de su carrera, lo que destaca también en Lastra es su destacada labor como ensayista y poeta. Recientemente en una entrevista realizada por un diario capitalino señaló que para él existe la vida real y la complementaria, fundamental, la de los libros. Y es que de tanto andar entre la escritura y la literatura este quillotano no se cansa. Acaba de publicar “Las lecciones de la poesía”, una nueva versión de “Nostalgias del silencio. Diálogos con Pedro Lastra”, un libro editado en 2014 y que ahora suma dos nuevas entrevistas. El libro muestra conversaciones en torno a la poesía y fue seleccionado por el ensayista y también poeta Marcelo Pellegrini. “No es un manual, son las lecciones que yo mismo tuve en la vida”, ha señalado Lastra sobre este texto. Dentro de su contenido se encuentra un diálogo con el poeta Enrique Lihn y con la periodista María Teresa Cárdenas.

Profesor de profesión, siempre quiso ser músico, pero no lo logró porque se consideraba a sí mismo “un violinista mediocre”. Sin embargo, a través de la música ha podido llegar a la literatura sintiendo la noción de la armonía, la cadencia y la tonalidad rítmica que queda en cada una de las obras con que convive. Vivió y trabajó en Estados Unidos y su poesía ha sido a traducida al inglés y a otros idiomas. A lo largo de su carrera ha mantenido correspondencia con muchos escritores de primera línea, entre ellos Gabriel García Márquez, Octavio Paz y Mario Vargas Llosa. A la Universidad Católica le donó primeras ediciones autografiadas de escritores como Ernesto Sábato y Alejo Carpentier. Según los que saben, la poesía de Lastra celebra lo cambiante y lo sigiloso:
Ya hablaremos de nuestra juventud
Ya hablaremos de nuestra juventud,
ya hablaremos después, muertos o vivos
con tanto tiempo encima,
con años fantasmales que no fueron los nuestros
y días que vinieron del mar y regresaron
a su profunda permanencia.
Ya hablaremos de nuestra juventud
casi olvidándola,
confundiendo las noches y sus nombres,
lo que nos fue quitado, la presencia
de una turbia batalla con los sueños.
Hablaremos sentados en los parques
como veinte años antes, como treinta años antes,
indignados del mundo,
sin recordar palabra, quiénes fuimos,
dónde creció el amor,
en qué vagas ciudades habitamos.
Así
se expresa en uno de sus poemas este autor también amigo del destacado y
recordado poeta Enrique Lihn (1929 -1988).

Lo conoció en los años 50 y lo admiró por su inteligencia y carácter. En muchas ocasiones ha reiterado que lo considera un maestro, un hermano mayor, porque su obra y su conducta siguen manifestándose de manera muy viva en su memoria. Incluso lo ha recordado en sus poemas como el amigo de los mejores días. “Qué puedo hacer por fin/para encontrar el reino de lo que el sueño crea”, es una de las interrogantes que abraza Lastra en un hermoso verso dedicado al desaparecido Lihn.

Desde 2009, Pedro Lastra ha dirigido “Anales de Literatura Chilena”, revista de la Facultad de Letras de la Universidad Católica. La última edición la publicó en diciembre pasado con cuatrocientas páginas. La publicación cuenta con una carpeta dedicada especialmente a Marta Brunet y una entrevista al escritor Hernán Valdés, entre otros temas. Próximamente Lastra publicará “Marginalia. Notas de Lectura”, donde se recopilan escritos y textos análogos del autor con aportes inéditos. Al parecer el tiempo pasa y la huella indeleble de este poeta y académico quillotano sigue quedando marcada de manera firme, a un ritmo acelerado y constante que no se detiene nunca.