874
Los árboles del cielo crecen de noche
a la luz de la luna llena.
Su sombra acoge a quienes han padecido
la muerte de un ser querido.
Sus frutos son tan dulces
como los besos de los niños.
Su exquisito perfume impregna
a quienes aman con profunda pasión.
Sus hojas brillan como las luciérnagas
en busca de un alma perdida.