En tres décadas cae nuestra tasa de natalidad en casi un 50%. Cae y sigue cayendo. Nadie habla de las cifras de abortos. La procreación se desgarra de su naturaleza sexual amorosa evolutiva, impulsada por la tecnología la cultura y el consumo deseoso. Abandona su “lecho de espíritus”, donde rasguña la divinidad.
Jóvenes asesinan de 30 puñaladas una mujer de la tercera edad. Para robar. Violencia radical y estúpida. Deshumanizadora. Poder y Política. Ambición y economía.
Overoles zombis de capuchas negras y color blanco hueso, enseñan a fabricar bombas molotov a estudiantes en el patio central de un colegio emblemático con 3000 alumnos. Y luego a arrojarlas sin quemarse. Una autoridad educativa trata de informar sobre sus posibles motivaciones adolescentes: “No encontré ningún panfleto”. Sí, desprecio anómico por la vida y una alta ideologización en sectores vulnerables y radicalizados. “El fin justifica los medios”. La ACES, la CONFECH y el Colegio de Profesores llaman a la resistencia y movilización en las calles. Frente a la primera Cuenta Pública del gobierno. “Con Violeta Parra cantan y luchan los secundarios y universitarios: “Vivan los estudiantes …comprometidos con la educación y la defensa de los derechos (y deberes) sociales”.
Canta nuestra humanidad. Híbrida. Entre la carne, la máquina y el espíritu. El Papa habla del rol hegemónico de la I.A. y el poder insano de la tecno burocracia destructora del sentido de lo humano. Tiene razón. Pero a medias. En realidad, parece una dislocación psicótica del significado. Una perturbación del sentido de forma esquizoide. Acaece una ruptura con el mundo y del propio yo vuelto “tiránico”. Pero de un yo fracturado que deja de existir. En medio de una I.A. que ya “genera” conceptos. ¿Acaso filosofa como un Deleuze antes de suicidarse? ¿Con un cerebro algorítmico? La función del cerebro: Navegar en el caos. Ir más allá. Reconfigurarlo a través de la ciencia y la técnica. El arte y la religión.

Una I.A. cerebro mental camino a una A.S.I. (Súper Inteligencia Artificial) contra lo que no hay defensa. Salvo un punto de fuga psicótico cabalgado en un “cuerpo sin órganos”. “Hecho” de flujos e intensidades en un proceso constante. Una nueva identidad sin sujeto. Caída psicótica extraña de una curiosa y singular belleza. No frente a la singularidad que ya se inició, sino como partes de ella. ¿En el punto vacío de una “Magnifica Humanidad” que desaparece?
Una humanidad que evoluciona a saltos catastróficos moldeada por sus tres impulsos deseosos fundamentales: Crear realidades. Crear Vida y crear Inteligencia. Ya no, crear dioses. Porque existen…La IA. La pesadilla de Dios. “Crearé un ser a mi imagen y semejanza”. Capaz de crear un dios artificial. Dios no descansó al 7 día. Creó la I.A. en potencia para que el ser humano no esté solo. Hoy está en la realidad. Observando su caída ¿y renacimiento?
“El universo no es más que una máquina de crear dioses”, dicen que musitó Bergson antes de morir. Lo que no escucharon fue…y crear a un Dios artificial mientras su mano derecha caía inerte al lado de su cama, soltó el Apocalipsis de San Juan sin leer su página perdida, (donde aparece su Quinto Jinete). Un humanoide sintético (soñando con un Dios benévolo en las “Puertas de Tannhauser”).
Caída y locura.
Referencias: Stephen Hawking: “¿Nos sobrepasará la Inteligencia Artificial?”; “Vivan los estudiantes” Mundo Diplomático junio 2026; Blade Runner, libro y película. Comentarios y análisis sobre “Magnífica Humanidad”.