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No es tan fácil escribirle como ciudadana común y corriente, pero las circunstancias ameritan que los que nunca aparecemos públicamente con nuestras opiniones lo hagamos ahora, intentando matizar dimes y diretes entre los conocidos de siempre, quizás con algo de anchura, longura y profundidad en un debate que nos involucra por igual.
- Quiero decirle que sus escritos tremendistas no ayudan en nada a mejorar o avanzar en el trabajo de la convención. Sí ayudan a crear un clima de fin de mundo.
- Afirma que se discute fuera de forma en la CC: ¿Qué esperaba después de decenios en que los ciudadanos normales no han tenido la palabra? ¿Para buscar acuerdos no es necesario discutir y hacerlo con fuerza? ¿O es ocioso discutir tanto para escribir nada menos que una Carta Magna?
- Se preocupa por los plazos y fíjese usted: al pueblo, o la gente como se dice ahora, se le han venido venciendo todos los plazos sin respuesta mínimamente satisfactoria para problemas acuciantes como los del agua, la educación, la vivienda, el medio ambiente y la incierta jubilación, entre tantos que quitan el sueño a millones.
- Que vamos a un precipicio. Olvida que venimos saliendo del vacío en que estuvimos a punto de caer cuando la cordura se abrió paso con el acuerdo de Convención Constitucional elegida democráticamente y de forma inéditamente paritaria. Con sorpresa para muchos, incluido probablemente usted, incorporando junto a personas de notables méritos académicos a dirigentes sociales con respetable recorrido ciudadano.
- Me temo que lo que le puede incomodar es que Usted y otros denominados expertos, sabedores o experimentadas voces mediáticas no estén allí y a sus egos les resulte complejo admitirlo.
- Si es así, deje ir conciudadano, suelte. El camino para todos puede recorrerse, aunque usted no esté de protagonista. Y mejor si guarda por un momento buen silencio: el país puede sobrevivir sin su sapiencia, sin su palabra repetida.
- Ha tenido el privilegio de hacer y proponer en este país.
Hoy deje que otros asuman esa responsabilidad, sea generoso.
Nadie es indispensable.
Gracias por lo que ya ha aportado.
Ciudadana Victoria Gallardo M.
2 comments
Adhiero completamente al sentido, términos y llamado de esta carta al ciudadano Waissbluth, que aplican, por cierto, a todos los «ilustres» amarillos por Chile que, al igual que el ciudadano Fontaine, no se inmutan para mentir y anticipar destinos catastrofistas para Chile con la nueva Constitucion aun en creacion, declarandose en alerta maxima. Otro Chile es posible ! y nos lo merecemos.
Muy bien Victoria Gallardo.
Muydeacuerdo.
Saludos ariqueños.