INFORME ESPECIAL. Nuevos anuncios de rebaja del gasto público

por La Nueva Mirada

En el Diario Financiero del sábado 13 de junio, el Ministro de Hacienda vuelve a instalar el objetivo de campaña para rebajar el gasto público en US$ 6.000 millones. Este año ha rebajado un tercio de ese objetivo y anuncia que en la Ley de Presupuestos 2027 se efectuará un ajuste sustantivo, exceptuando pensiones, gratuidad y salud, además de seguridad. ¿Cuáles son los márgenes? ¿Es factible? ¿Tendrá que empezar con recortes de secciones o servicios y por lo tanto de RRHH? 

Para dar contexto a los anuncios de nuevas rebajas, se presenta la variación que ha experimentado la distribución del gasto en sus componentes principales.

El quiosco de Teatinos 120

En una controvertida entrevista al ministro Quiroz en el DF del sábado 13 de junio on line, sostuvo que el gobierno anterior había manejado las finanzas públicas como si el estado fuera un quiosco. Suponemos que, metafóricamente, se refería a que los recursos monetarios se administraban al día, con muy poco capital de trabajo y con una caja prácticamente vacía. Lo cual no es un obstáculo para que los dueños de estos negocios sostengan a su familia, eduquen a sus hijos, adquieran bienes y servicios y vacacionen en la medida de lo posible. 

No sabemos si el delirio del ministro por las grandes empresas, que además se coluden para perjudicar a los consumidores, le gatilla mirar con desdén la actividad de estos pequeños emprendedores, o sus recursos de lenguaje son limitados y no le permiten una ironía más fina. No obstante, lo que sí es seguro, es que lo utilizó para ofender. 

Este exabrupto nos hace recordar al actual funcionario asesor del segundo piso de la Moneda y creador del opúsculo “parásitos” publicado en un medio escrito, y cerebro de las comunicaciones del gobierno de Kast, que utilizan la ofensa para atacar a sus adversarios políticos. Y esto nos lleva a pensar que en el gobierno existe un plan ordenado desde las profundidades del republicanismo, con el fin de destruir la imagen pública del gobierno de Boric. Porque las piezas que han utilizado para construir el escenario actual calzan matemáticamente. Y en este proceso, el ministro Quiroz juega un rol fundamental: lidera eficazmente la maquinaria de reconfiguración del Estado., creando hechos comunicacionales que van justificando actuaciones posteriores.

Primero fue que el gobierno anterior se gastó todos los recursos dejando la caja vacía; luego amplío el concepto para acusar que el fisco carecía de capital de trabajo, todo esto para justificar la colocación del concepto de Estado en quiebra. ¿Quién se hizo cargo de este constructo? el ahora “parásito” Valenzuela (el creador del opúsculo). ¿Quién puso las piezas necesarias para contener este concepto? El ministro Quiroz.

Luego viene la puesta sobre la mesa de la mega reforma tributaria, y en la medida que se producen los primeros disensos sobre sus contenidos y los beneficiarios reales, empieza el despliegue de las siguientes piezas, un poco mejor elaboradas, pero con un fin específico: destruir al adversario para salir adelante con sus objetivos. Es así como, en un acto inédito en las tradiciones fiscales en nuestro país, el 25 de mayo es el ministro en persona quien anunció públicamente el IFP 1T de 2026, información que tradicionalmente presentaba el director de presupuestos. 

En esta oportunidad el ministro se encargó de crear un hecho político de la mayor trascendencia: el gobierno anterior habría manipulado la estimación del déficit y la deuda pública proyectada estaría subestimada en aproximadamente US$ 10 mil millones.

Para esto, en el IFP 1T 2026, se creó el “hombre de paja”, o sea, se construye una imagen falsa de la realidad para luego destruirla con argumentos de “índole técnica” muy discutibles. 

Y en este contexto, aparentemente a última hora, se lanza la AC contra el ministro Grau, cuestión que probablemente estaba decidida con antelación, pero con el fin de medir fuerzas para preparar el escenario para el objetivo mayor: una AC contra Boric.

¿Que nos proponemos? Desmenuzar al hombre de paja, es decir, revisar la metodología y los números sobre los que descansa la construcción de la imagen de que el gobierno anterior habría incurrido en errores de proyección involuntarios o forzados que le permitieron simular a la realidad respecto de déficit y deuda pública de mediano plazo

¿Son razonablemente confiables las proyecciones de Quiroz y Dipres respecto del déficit fiscal y el incremento de la deuda para 2026? 

El quiosco actual

El ministro de Hacienda tomó la costumbre de emitir juicios de valor respecto de la situación fiscal que no se condicen con la realidad. Así ocurrió con la caja vacía, que no estaba vacía y con la rebaja del 3% parejo en los presupuestos de todos los ministerios, pero sin tocar el gasto social. Si se mira la página 02 y 103 del IFP 1er trimestre 2026, no se observa entre las partidas presupuestarias a las que se aplicó la rebaja, las correspondientes al Congreso, Poder Judicial, Contraloría, Ministerio Público, Ministerio de Seguridad ni el Ministerio de Defensa. Sin embargo, el 55 % de la rebaja informada se concentra en Salud, Educación, Previsión Social y Vivienda, ministerios que no se verían afectados por la rebaja.

 La mayoría de las excepciones corresponde a organismos autónomos, pero Defensa no tiene una explicación para estar entre las excepciones. Más aún, en el presupuesto del Tesoro se mantiene la transferencia a las Fuerzas Armadas por US$ 480 millones destinados a la compra de equipamiento militar y el Estado se endeudará en ese monto para poder efectuar la transferencia.

Si hablamos de inconsistencia, ahí hay una grande. El Estado se endeuda para financiar la compra de armamento, pero rebaja el gasto destinado a Salud, Vivienda, Previsión y Educación.

En la edición de La Nueva Mirada, del 21 de mayo, se muestran los números (para hablar en el mismo lenguaje que utiliza el ministro Quiroz) del déficit fiscal proyectado para los años 2026-2030. Dichos números indican que, aplicando las medidas tributarias propuestas sin crecimiento e incorporando la rebaja de gasto permanente efectuada en 2026 hasta la fecha, el déficit proyectado se incrementa todos los años a partir de 2027 y, si se considera el crecimiento estimado, el déficit aumenta en los años 2028 y 2029, haciéndose necesario una compensación de los ingresos fiscales o una rebaja adicional de gastos.

Lo anterior transparenta, siempre hablando con números, que el objetivo perseguido con la rebaja de gastos en forma permanente no es otro que compensar la rebaja tributaria propuesta en el proyecto de ley en trámite y achicar el tamaño del Estado.  El déficit fiscal no cambia.

En la edición de La Nueva Mirada del 4 de junio se mostró, nuevamente con números, que no existe la inconsistencia, que acusa Quiróz, en las proyecciones fiscales proyectadas en el IF del 4° trimestre de 2025, como tampoco existe la enorme cifra inventada por él.

En esta oportunidad, el objetivo es crear las condiciones para recurrir a un mayor endeudamiento culpando de ello al anterior gobierno.

Endeudamiento US$6.200 millones

Recientemente, el Ministro de Hacienda está solicitando, mediante un proyecto de ley, ampliar la autorización de endeudamiento en US$6.200 millones, debido a diferencias del tipo de cambio, supuestos gastos que no se habrían incorporados en el presupuesto 2026 y compromisos con proveedores del Estado, muchos de ellos pymes, que no habrían sido sincerados.

Estos últimos compromisos están valorados en US$1.500 millones; la diferencia en el tipo de cambio sería US$918 millones; la diferencia de US$ 3.782 millones corresponderían a los gastos que no estarían incluidos en el presupuesto. 

Para validar lo anterior se requiere conocer el detalle de los gastos que no estarían considerados en el presupuesto, con el máximo de detalles y por ministerio, además, el detalle de esos pagos con proveedores que se estarían sincerando. Se espera que el informe financiero dé cuenta de aquello.

En todo caso es conveniente tener presente otros antecedentes que pueden ayudar a definir mejor el problema.

En los gastos no incluidos en el presupuesto se menciona el costo de parte del reajuste, y el mayor gasto de las cotizaciones del empleador aprobado en la reforma previsional, principalmente. Una estimación del costo del reajuste se sitúa en los US$900 millones, mientras que el costo de la cotización del empleador se proyecta en US$ 300 millones, lo que suma US$ 1200 millones, faltando por explicar US$ 2.582 millones.

Antes de continuar hay que precisar que el costo de la cotización estaba considerado en una de las provisiones consideradas en el Tesoro Público y, al mes de abril, las provisiones de financiamiento comprometido y la de leyes permanentes de gasto aleatorio sumaban una disponibilidad de US$ 1.760 millones, que se componen de la siguiente forma:

Adicionalmente hay que recordar que la rebaja de gastos aplicadas a casi todos los ministerios suma US$ 1.937 millones, por lo que existiría financiamiento suficiente para aquellos gastos que tendrían que incorporarse al presupuesto. 

En resumen, no se requiere aumentar la deuda para financiar los ítems mencionados anteriormente.

Adicionalmente, se señala que habría un monto de US$ 3.200 millones correspondiente a deuda flotante que tendría que pagarse en el presente año.

Al respecto, hay que recordar que la deuda flotante son transacciones que se devengaron el año 2025 y por razones de prácticas comerciales y contables se pagan en 2026. Pero esas cuentas por pagar se trasladan a 2026 con el financiamiento correspondiente, considerado en el saldo inicial de caja y en ingresos por percibir. Todas estas operaciones se van regularizando durante el año mediante decretos dictados por el Ministerio de Hacienda

Al mes de abril se tiene la siguiente situación.

Se observa que los ingresos por percibir devengados al mes de abril, más el saldo inicial reconocido en el presupuesto vigente sumaban un total que permite hacer frente a toda la deuda flotante y son operaciones que se registran bajo la línea.

Es cierto que esta información es global y probablemente a nivel de ministerios haya alguna diferencia, pero es necesario tener presente que el saldo de caja incorporado al presupuesto hasta el mes de abril es solo una parte del total. (según los informes de la Contraloría, el saldo final de las disponibilidades al 31 de diciembre de 2025 asciende a $ 4.934.584 millones), por lo que la deuda flotante debería estar totalmente financiada con ingresos de 2025 que se incorporan en saldo inicial de caja y en ingresos por percibir (la Contraloría tiene la información por ministerio del saldo inicial de caja, de las cuentas por cobrar y las deudas por pagar. Parece conveniente solicitar esa información al organismo contralor).

Proyección del incremento de la deuda en el periodo 2026-2030

En el Informe de Finanzas del 1er trimestre de 2026, Hacienda señala que “(…) se identificaron inconsistencias entre la trayectoria del balance y la proyección de la deuda (Recuadro 6). Lo anterior, debido a que mientras que los déficits se profundizaron en $13,5 billones con respecto al IFP3T25, la deuda bruta solo se incrementó en $3,9 billones (Gráfico 1). Este hallazgo llevó a reestimar la proyección de deuda bruta (Gráfico 2), concluyendo que la deuda proyectada debió haber sido mayor a la informada”.

El presupuesto fiscal incurre en aumentos de pasivos netos no solo para financiar el déficit proyectado, sino para financiar operaciones que se denominan como “bajo la línea”.

Estas transacciones financieras son clave para entender la posición financiera neta del gobierno y su sostenibilidad fiscal.

Aunque las transacciones de activos financieros no afectan directamente el déficit fiscal, sí tienen implicancias reales sobre el endeudamiento y la capacidad futura del Estado para financiar sus políticas.

En estas transacciones bajo la línea, además de la adquisición neta de activos financieros, se consideran los pasivos netos incurridos.

Según el Manual de Estadísticas de Finanzas Públicas (MEFP 2014) las operaciones bajo la línea no se consideran gasto público en sentido estricto, por lo que se clasifican como operaciones financieras, no como operaciones corrientes o de capital. 

• Activos financieros: incluyen efectivo, depósitos, títulos y valores, préstamos otorgados, participaciones en empresas, etc.

• Pasivos financieros: incluyen deuda emitida, préstamos recibidos, cuentas por pagar, etc.

Los activos financieros más relevantes observados en el Estado de Operaciones año 2025 son los préstamos y los títulos y valores.

Dicho lo anterior, en la siguiente tabla se presentan las necesidades de financiamiento determinadas en los informes de finanzas del 3er trimestre 2025, 4° trimestre 2025 y 1er trimestre 2026, para todo el periodo 2026-2030.

Se incluyen columnas con la variación que experimentan las proyecciones entre los distintos trimestres.

Como se observa en la tabla, no existen inconsistencias en las distintas proyecciones. Entre el 3er y 4° trimestre de 2025 el déficit aumenta en $13,5 billones, mientras que la emisión de deuda lo hace en $5,7 billones. Pero además se observa un incremento de otras fuentes de financiamiento, ya que aumenta la recuperación de préstamos, la venta de activos financieros y se reduce la adquisición de activos financieros.

En lo que se refiere al aumento de la recuperación de préstamos, esta se corresponde con la recuperación histórica de estos ingresos, como se muestra en el siguiente cuadro.

millones de $ de cada año
año 2025año 2024año 2023año 2022
Préstamos(878.804)(1.038.796)(686.002)(979.929)
Otorgamiento de préstamos2.284.3531.903.058 1.486.501 1.007.565 
Recuperación de préstamos3.163.1572.941.854 2.172.503 1.987.494 

Por otra parte, al comparar el 1er trimestre 2026 con el 4° trimestre 2025, se observa un incremento del déficit en el periodo en $ 5,2 billones mientras que la emisión de deuda lo hace en $11,3 billones. Parte de la mayor emisión de deuda se destina al aumento de activos financieros, incrementando la compra de ellos y reduciendo la venta. Además, otra parte se destina a compensar la reducción que se plantea en la recuperación de préstamos, lo que es contradictorio con el comportamiento observado en la realidad.

En esta comparación aparece también una línea de financiamiento por definir por $4,2 billones, lo que se entiende puede ser mayor endeudamiento o reducción de gastos. Esta línea solo aparece en 2026.

En resumen, no existe la pretendida inconsistencia en la variación del déficit fiscal v/s variación de la deuda al pasar del IFP 3er trimestre 2025 al IFP 4° trimestre 2025.

Lo que existe es una reducción de los montos de las transacciones bajo la línea financiados con deuda. Es decir, se produce una mayor necesidad de deuda para financiar el incremento del déficit y al mismo tiempo, una menor necesidad de deuda para financiar gastos bajo la línea.

Pero, en el 1er trimestre sí se observa un aumento en la emisión de deuda para financiar la mayor acumulación de activos financieros, lo que explica la mayor emisión de deuda solicitada.

Conclusión

Los números con los que hemos estado conversando en los párrafos anteriores muestran que la caja vacía y la inconsistencia denunciada en la proyección de la deuda, son solo hipérboles de una realidad inexistente.

En cuanto a la rebaja del 3% “sin tocar el gasto social” pareciera ser una ironía, e incluso podría ser un sarcasmo, ya que la rebaja que en la realidad se aplicó a ese gasto resulta ser una burla para la gente que se verá afectada.

Siguiendo con las figuras literarias, la rebaja tributaria que incentivaría la inversión para generar crecimiento parece un cuento con dos finales: un final feliz para los super ricos y un final triste para la mayoría de la gente, ya que los números fiscales no dan. 

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