A pesar de todos los paliativos mediáticos las cosas en la derecha están notablemente revueltas. La mayoría de ellos y ellas apostó las fichas a Sichel y hoy resulta que el meritocrático, independiente, expresión de una nueva generación, según dicen y, supuestamente, sin vínculos con los políticos tradicionales, lo tiene muy complicado y más cercano a ganar la medalla de bronce.
Por de pronto, hasta aquí no se ve que sus huestes estén en campaña. En la UDI parecen más ocupados en defender su representación parlamentaria para asegurar una oposición fuerte ante un probable nuevo gobierno de centro- izquierda. Así es como, por ejemplo, parlamentarios gremialistas y de RN exigen al gobierno garantizar el IFE hasta diciembre, con la amenaza de votar a favor del “cuarto retiro”.
Aquello motivó una suerte de reprimenda a los futuros candidatos al parlamento, de parte de Sichel, que ganó réplicas, como la del diputado RN Camilo Morán que definió sus advertencias como “un error” y una “pachotada”, demandando del presidenciable una conducta más dialogante, propia de quién aspira a liderar el sector.
Aquellos ruidos, como el de Morán, confirman la distancia que provoca aún la figura de Sichel en ciertos sectores de RN. De hecho, cuando le preguntan sobre su opinión acerca de si el expresidente del BancoEstado es el candidato de los “poderes fácticos”, como lo deslizó la alcaldesa UDI Evelyn Matthei hace varios meses, el diputado Morán respondió dubitativo: “No sé si (Sichel) es el candidato de los poderes fácticos, pero sí creo que gran parte de la derecha dura lo está apoyando”.
Con todo, asumamos que parte de la “derecha dura” proviene de las mismas filas de RN que, después de las deserciones ante su precandidato Desbordes, ahora revierten el juego y se desmarcan de Sichel a favor de José Antonio Kast. Así amenazan la opción de pasar a segunda vuelta del exministro de Sebastián Piñera en su actual administración.

Sichel apuesta a reforzar aquella singular independencia( después de su militancia en la DC y Ciudadanos) de estrechos vínculos con Andrés Allamand, Andrés Chadwick y Cristián Larroulet siendo el favorito del propio Sebastián Piñera en la reciente primaria que enterró a Joaquín Lavín. ¡Vaya independencia!
Así las exigencias de incondicionalidad por conveniencia son mayores para el osado y empoderado Sichel. Lo entiende perfectamente CADEM que lo “favorece” semanalmente. Con su bien ganado desprestigio público ¿Cuánto puede servir como vehículo propagandístico semejante “medición”?
El juego con las muy difundidas y supuestas mediciones apuestan a la amenaza izquierdista y a motivar la concurrencia de los electores de derecha detrás del independiente y “torvo economicista”.
A la vista quedan los riesgos y desafíos mayores de Sichel en su aventura por evitar una nueva derrota, replicando las últimas tendencias electorales en el país.