Equilibrio metaestable, subjetivación e individuación posdemocrática.

por Sergio Canals L.

Viviríamos actualmente en una “condición posdemocrática”. Una eterna confrontación política populista, emocionalmente polarizada e incierta, en medio de la revolución cognitiva digital informativa. “Dinámica inestable, de oscilación, muchas veces al borde del abismo”. En una democracia de la frontera, casi fallida.

Una condición política inestable, en la que su núcleo (esencial)…convive de forma no consensual con motivaciones y recursos autoritarios, identitarios, populistas, de indiferencia política…” (De violencia y corrupción, pero contenidas y controlables). Un sistema “metaestable”: de alta complejidad, fuera del equilibrio, débilmente estable con varios estados precarios y frágiles, durante distintos y largos períodos de tiempo. Estado que permitiría la “conservación del ser “democrático, como “único principio a seguir”.

En un estado de equilibrio estable todas las transformaciones posibles ya se realizaron. No existe cambio ni creación de lo nuevo de forma adaptativa. No hay intercambio de materia, energía, ni información. El desarrollo sólo es posible en estados cercanos al equilibrio con la incorporación del orden y disipación del desorden.

La conservación del “ser democrático a través del devenir democrático”, en medio de diversos sistemas socio culturales e históricos, acontecería “a través de intercambios entre estructura y operación (resolución de las tensiones primeras y una conservación de dichas tensiones bajo la forma de nuevas estructuras, (junto a su “absorción semiótica”), que transcurrirían a través saltos cuánticos, con equilibrios metaestables sucesivos”.

Desde este punto de vista, no existiría un núcleo “esencial” democrático en cuanto realidad absoluta dada y estática. Sólo procesos, flujos de democratización permanente, fuertemente afectos al azar y los acontecimientos, en   tensión permanente con su necesidad histórica. Esto permitiría conocer al individuo, sujeto y persona, a través de la democratización, y no a la democracia a través de un sujeto persona y ciudadano votando, también él en una subjetivación continua.

La subjetivación, proceso de surgimiento de la conciencia y auto reflexividad de la mente en el entorno del contexto tecnológico y de conflictos sociales (y políticos). “El lado subjetivo del devenir social se encuentra en fluir permanente…resultado de la permanente transformación psico cultural de las formas colectivas de la mente, el alma y el inconsciente. Las condiciones de subjetivación incorporan la generación de significados (y sentido) en la familia, la educación, el ambiente, la religión, el arte, el deporte, elementos fabricados por la industria de los medios de comunicación, del cine, video juegos, dimensiones semiológicas a-significantes…”. (Como un dato número “puro”, o una realidad I.A. algorítmica, ya sin comprensión actual científica, ni sentido de lo humano).

Las máquinas tecnológicas digitales de información, operan en el corazón de la subjetividad humana, en el seno de su memoria, su cognición intelectiva, su sensibilidad, sus afectos y de fantasmas inconscientes”.

La condición procesual posdemocrática política actual, crea y coexiste con un flujo de subjetivación e individualización propias y peculiares en los diversos sistemas socioculturales y visiones ideológicas políticas, de forma adaptativa. La una con la otra en un entramado complejo e indisociable. Una metamorfosis “al borde de un colapso” cada vez más cercano. Condición donde conviven el orden, el desorden, el caos y el azar en movimientos temporales e históricos.

(*) Intertextualidad y referencias:  Aldo Mascareño/ Juan Rozas. “La condición Posdemocrática en Chile: Política al borde del colapso”; Félix Guattari. “Caosmosis”; Sergio Canals Lambarri. “La agonía del Fundamento”.

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