Daniel Jadue ¿Y quién me calla?

por La Nueva Mirada

El emprendedor alcalde de Recoleta sembró ilusiones en sus huestes partidarias con una temprana irrupción como favorita opción presidencial que terminó avasallada por la de Gabriel Boric. No demoró en transformarse en una piedra en el zapato para el ahora flamante nuevo gobierno. Con su singular trayectoria militante incomoda, tensiona y divide aguas en el debate interno del PC, que ha postergado un decisivo Congreso para después del plebiscito de salida de la convención constituyente. ¿A dónde apunta Jadue?

A Oscar Daniel Jadue Jadue, nieto de inmigrantes palestinos avecindados tempranamente en Recoleta, lo definió esencialmente su temprana militancia en aquella causa. A los 12 años ingresó a la Unión de Estudiantes Palestinos, luego se sumaría al Frente Popular de Liberación de Palestina. Todo ello antes de convertirse en militante comunista y de una aproximación al sacerdocio que derivó más cercana a la masonería.

Al PC ingresó en 1993, cuando cumplía 26 años con una aplicada trayectoria profesional desde la arquitectura y la sociología en el desarrollo comunal. Antes de ganar la alcaldía de Recoleta, desde donde ha proyectado un liderazgo trascendente, experimentó dos derrotas en la misma comuna y otra en una postulación a diputado.

Su popularidad y salto a la vitrina política nacional se sustentó en aquella emprendedora iniciativa como alcalde que trascendió sus límites comunales, siendo imitado más allá de trincheras partidarias por sus logros en ámbitos tan sensibles como las farmacias populares, entre varios otros. Ciertamente una gestión que pisó callos sensibles en el mercado tradicional. Sumando a ello tropiezos de gestión, enfrenta actualmente complejas y costosas causas judiciales por iniciativas en otros ámbitos, como el de las luminarias. Procesos en curso que hacen ruido a la espera de resoluciones mientras Jadue defiende y destaca los logros obtenidos.

Con todo, hace rato que sus pretensiones trascienden los límites comunales, con aquel avasallador estilo que ha dejado no pocos heridos en el camino, recibiendo desde su entorno local imputaciones por prácticas antisindicales, malos tratos y sectarismo. ¿Gajes del oficio?

Su emprendedor estilo lo ha replicado al interior del Partido Comunista con resultados a la vista. No pocos de sus más entusiastas adherentes en el entorno dirigente resaltan rasgos de liderazgo perdidos desde los tiempos de Gladys Marín. Así no sería mera coincidencia que dirigentes relevantes en la interna partidaria, como Juan Andrés Lagos y Lautaro Carmona, que ganaron espacio tras el giro que involucró la sucesión del histórico Luis Corvalán en la máxima dirección comunista, cierta negación de su historia anterior por la vía pacífica al socialismo con Salvador Allende y asumir las consecuencias de la creación del FPMR en tiempos de la dictadura.

Con estilos diferentes, pero sesgos similares en sus definiciones públicas Jadue suma adhesiones de dirigentes con relevancia pública y consideración interna como el hoy constituyente Hugo Gutiérrez y la ahora diputada Lorena Pizarro.

Ciertamente la mayor incidencia de Jadue al interior del PC estuvo marcada por su irrupción en las encuestas, que abrió una expectativa de poder político impensado en las últimas décadas. Algo ciertamente morigerado tras la contundente victoria de Gabriel Boric en la elección presidencial, período en que la conducta hostil y no exenta de ambigüedades de Jadue lleva a sus más críticos a definirlo como un “quinta columna”.

Sería simplista adjudicar la hostilidad de Daniel Jadue a un insuperable despecho político tras haber considerado que competir con Boric era “carrera corrida. Aunque parezca prehistoria superada por los hechos del último año – que terminaron instalando al joven mandatario en La Moneda, acompañado de un elenco ministerial en que juegan roles claves liderazgos renovados del PC como Camila Vallejo – la línea “dura” que representa Jadue venía marcando un recorrido que respalda sus continuos asertos disonantes.

La popularidad del alcalde de Recoleta transitaba a la par de posturas más radicales en la izquierda, críticas de la propia línea asumida por el PC en el período reciente, incluido el último gobierno de Michelle Bachelet. Así Jadue propiciaba un frente antineoliberal – sin medias tintas– que reunía en la coalición Chile Digno al partido Igualdad, El Frente Regionalista Verde, Acción Humanista, Izquierda Cristina y Socialistas Allendistas.

La historia posterior es más que conocida y muy poco se asemeja aquella postura con la actual alianza entre el Frente Amplio y Apruebo Dignidad que, junto a una amplia franja de independientes, sustenta el gobierno presidido por Gabriel Boric.

El propio PC experimenta un proceso de revisión interna de sus alineamientos en este último período y parecieran redefinirse algunos roles históricos. Así es como el actual timonel Guillermo Teillier, aparentemente debilitado en tiempos del estrellato de Jadue, hoy recupera un rol asimilable al de “Gran Padre” en un reordenamiento consistente con la incidencia comunista en la apuesta por la gestión exitosa que desafía al gobierno de Boric. No es menor la incidencia que involucra el retorno de representantes comunistas al Senado con Claudia Pascual y Daniel Núñez para el debate en la línea futura partidaria. Tampoco la postura que adopta Carmen Hertz, quien no se ha guardado cuestionamientos a los “exabruptos” del alcalde de Recoleta.

En la fluidez del ruido interno en el PC chileno, Daniel Jadue no ha dejado de aportar velas para su propio entierro político. Partiendo por sus errores acumulados en tiempos que parecía brillar el sol para su opción presidencial. Descalificó el informe de la Alta comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, sobre Venezuela y respaldó a Maduro. Felicitó el triunfo de Daniel Ortega en Nicaragua, en medio de una brutal represión que incluye a notables exlíderes sandinistas. Descalificó reiteradamente a Gabriel Boric, entre otras cosas por haber suscrito el acuerdo que viabilizó el proceso constituyente hoy en curso. Apostó a las invariablemente equívocas encuestas y a que sería el abanderado seguro de la oposición ante JA Kast. Vale preguntarse quién habría ganado en aquella hipotética segunda vuelta.

Ciertamente Jadue no fue el mejor apoyo a Boric en la hora decisiva. Y tras la instalación del nuevo gobierno no se ha guardado sus reparos múltiples, ciertamente consistentes con el perfil que apuesta a remarcar de cara a una nueva opción presidencial. La historia enseña, también en su caso, que no hay primera sin segunda.

Por lo mismo nadie puede sorprenderse de sus descalificaciones a Mario Marcel, o por la integración de socialistas al gabinete y los errores de la ministra Siches en la Araucanía. Agrega recientemente su postura algo más que demagógica respecto de un virtual quinto retiro de fondos previsionales.

El mundo gira y la historia no descansa en sus vuelcos desequilibrantes. Con todo, aún existen quienes olvidan que desapareció la Unión Soviética y el entonces llamado campo socialista. O que entre Putin y Biden la distancia hoy no es precisamente ideológica.

El PC chileno ha sido la excepción a la regla de divisiones internas y fragmentaciones en nuestro continente y Europa. El locuaz Jadue hace su apuesta. ¿Y quién lo puede callar?

También te puede interesar

Deja un comentario