El borrador: Texto, testimonio y narración. Por Sergio Canals L

por La Nueva Mirada

Ruinas de Huanchaca: presentación del borrador. Lienzo: “La convención se defiende”. Rayado: “Convención cu…” (Notas de El Mercurio, 17/5)

El inicio: Proceso revolucionario del “estallido social”. Inflexión: Acción plebiscitario: votación democrática de los 150 constitucionalistas originales. Producto: El borrador librillo PDF de 499 artículos listos para ser prologados, armonizados y normalizados como el nuevo texto constitucional. El proceso final: Exégesis comunitaria y hermenéutica del contenido. Luego, el fin y el comienzo de la democracia en acción: Plebiscito sobre apruebo y rechazo

El 4 de septiembre, por fin el Kairós. Que ese día el pueblo ciudadano tome un buen desayuno. Esa noche dormiremos en el cielo o el infierno (donde nosotros nos arrojaremos). Habremos cambiado el destino de Chile. En este evento, la “temporalidad estallará, en un “éxtasis del tiempo-futuro, pasado y presente-donde se reúnen la historia verdadera y el relato ficticio”.

Plebiscito. Difícil decisión. Votar, obligará a condensar en una línea, (un trazo-palabra), múltiples propuestas de cambios sociales, políticos y económicos con las que estaremos de acuerdo, y con otras que no estaremos de acuerdo, pero, a la vez. (Como en mi caso personal, la que lleva a un aborto “libre”). Ese instante, necesitará de una decisión que contemple una condensación crítica reflexiva y ética sobre un sentido temporal de futuro, eso sí, como parte de un acto, también profundamente inmerso e influenciado subjetivamente por las realidades fácticas emocionales del presente. 

“Se reconfigurará el presente y habilitará un futuro impensable sin él, redimensionando y articulando el pasado que lo precede, para que este pasado puede abrazarlo, encajarlo, explicarlo”.

La nueva constitución, al incorporar implícitos los testimonios de muchas personas, va a requerir de interpretaciones. Más aún, ya obligados a una interpretación permanente, hemos sido testimonios de su lenguaje, palabra y escritura en contextos ideológico-políticos fuertemente pasionales.  Nos “da (y dio) que pensar” (y sentir), como afirma Paul Ricoeur.

Quién prologa su libro” Texto, testimonio y narración”, afirma que el lenguaje, “tras su apariencia de unívoco sentido, no siempre apunta a la cosa que dice; a menudo está distorsionado y empañado en el caso más favorable”, (…) por lo que se debe tener acceso a esas regiones donde otro sentido se manifiesta y oculta a la vez, en comprender estas expresiones densas y equívocas”.

Ricoeur hablará entonces de la necesidad de una hermenéutica,” una lectura del sentido oculto en el texto del sentido aparente”.

¿Cuál es ese sentido profundo que habrá que develar?

Ciertamente reside en la generación de las condiciones y en el impulso necesario para llevar al país a un nuevo camino que conduce esencialmente hacia un “Estado Social Democrático de Derechos”.

Hoy estamos en el tiempo mítico de los profetas del caos sin siquiera el libro terminado: “Si se mantiene el texto que se entregó el viernes, lo que vamos a tener es un quiebre en la unidad nacional, un debilitamiento en nuestra democracia” (René Cortázar, Mercurio 15 /5). Pero el tiempo de hoy, es el de la hermenéutica del libro constitucional ya terminado. La construcción y la misma nueva constitución son parte de un relato polisémico que debe ser explicado e interpretado. Va a necesitar de una exégesis adecuada de donde emerja su sentido profundo oculto, que creo, no era primariamente la unidad del país, sino estructurar un proceso de cambios necesarios que nos lleve a una democracia que escape de la lógica y cultura del mercado en su vertiente des humanizadora neoliberal.

Probablemente, la campaña del rechazo será llevada a una especie de plebiscito sobre los que sucede actualmente y el manejo actual del gobierno sobre las realidades críticas que asolan fácticamente al país. Se mostrará a la convención y a quienes la promuevan, como promotores de la violencia, (en su mirada neoliberal), adalides de la destrucción de la nación y el estado en base a una pérdida de las libertades y derechos individuales fundamentales. Olvidarán como siempre en esta visión, -a partir de lo social y el bien común-, la presencia de los otros y sus derechos como personas, especialmente de los más frágiles, diferentes, vulnerables y “desechables”.

La defensa del apruebo, tendrá que lidiar con la necesidad de lograr que las personas, -especialmente las invisibilizadas y pasivas-, sientan, crean y estén convencidas de que tienen la fuerza y el poder (siempre presente en el ser humano), para abrir puertas que llevan a transformaciones creadoras personalizadoras y humanizadoras. Y esto no se hará a través de campañas en televisión con debates de elite altamente intelectualizados y politizados lejanos del pueblo ciudadano, ni menos en las redes sociales efímeramente emociónales y pasionales lejos del imprescindible discernimiento ético, si no a través de la acción en y desde la propia realidad vital comunitaria. 

O se hará frente y desde rostro del otro a través de la palabra y el diálogo lleno de sentido básicamente ético moral, social y político, con y en el pueblo ciudadano, o no habrá una Nueva Constitución.

Participó Paul Ricoeur, con “Hermenéutica y estructuralismo “; “Texto, testimonio y narración”.

También te puede interesar

Deja un comentario