El inicio de la carrera presidencial

por La Nueva Mirada

La campaña por las primarias ya partió. La inauguró un temprano debate televisivo organizado por CNN Chile, con los presidenciales de Chile Vamos y del pacto entre el PC y el Frente Amplio(FA). Un acierto periodístico con alto rating, evidenciando interés público en eventos de ganadores inciertos. Especialmente en una derecha extraviada y sin ideas de futuro. En el protagonizado por Daniel Jadue y Gabriel Boric hubo algo más de sustancia, con un cuidado fair play y guante blanco, que limitó polémicas mayores pese a contrapuntos que favorecieron al postulante del FA.

Con todo, es evidente que la carrera presidencial no se reducirá a los candidatos que resulten triunfantes en las elecciones primarias legales del próximo 18 de julio. José Antonio Kast llevara su postulación a primera vuelta, con la auto convicción de ser el único candidato que representa a la verdadera derecha, tampoco proclive al gobierno. Al igual que los otros precandidatos del oficialismo.

Aunque parezca una anécdota menor, se reiterarán otros postulantes en el margen político, como Eduardo Artes de Unión Patriótica; Franco Parisi especulando con un partido en formación, -el partido de la gente- y la eventual aventura de Pamela Jiles. Se posterga la definición de Unidad Constituyente, entrampada en definiciones partidarias cada día más costosas. Y la lista del Pueblo amenaza el tablero con una opción autónoma.

Probablemente no serán los 18 candidato(a)s que iniciaron la todavía prolongada resolución presidencial en Perú, pero no serán pocos los que compitan en la primera vuelta presidencial chilena.

Sin embargo, hay que distinguir la paja del trigo y, por ahora, las opciones reales parecen concentradas en las coaliciones que buscan definir sus candidatos en las primarias legales.

¿Dónde llega Chile Vamos?

Luego de los desastrosos resultados en las pasadas elecciones de convencionales, alcaldes, concejales y gobernadores regionales, en donde la derecha se redujo a una   mínima expresión (13,48 % en la segunda vuelta de gobernadores regionales), la única e incierta apuesta parece aventurarse a una pretendida polarización entre Lavín y Jadue, como reitera hasta la fatiga el nuevo socialdemócrata de Las Condes.

Lavín enfrenta a un bien financiado Sebastián Sichel como principal contendor. El postulante independiente, (candidato de los poderes facticos, como lo describiera Evelyn Matthei) recibe apoyos transversales de parlamentarios de RN y la UDI.

A estas alturas y luego de su dura derrota en las elecciones internas, Mario Desbordes es “un candidato muerto caminando”. El senador Francisco Chahuán es el nuevo timonel de RN, quien juega con palabras de buena crianza para el vapuleado y estoico Desbordes que parece haber pisado todas las trampas que ni en sus mejores sueños imaginó – desde su poder en las sombras – Carlos Larraín.   

Ignacio Briones es postulante garantizado para disputar el último lugar en la primaria derechista.

La derecha profunda se atormenta con la pesadilla mayor. El fantasma comunista y la posibilidad que Daniel Jadue se convierta en el próximo presidente de la República les quita el sueño a los fácticos en sus diversas versiones.

Así, no son pocos los que prefieren apostar a un postulante de centroizquierda que corte las alas de Jadue.  El senador Manuel José Ossandón ha sostenido públicamente que no vería con malos ojos una candidatura presidencial de Yasna Provoste.

¿Entre Jadue y Boric?

Hasta hoy Daniel Jadue es el favorito para ganar las primarias en su sector, pero no es una carrera corrida. La novedad la está encarnando Gabriel Boric. Lo está haciendo con un discurso bastante más unitario y menos confrontacional que el de su contendor, declarándose de una vertiente socialista y democrática. Con propuestas novedosas, que podrían atraer no tan solo el voto juvenil sino también de un amplio arco de independientes que podrían movilizarse para favorecerlo en las primarias del 18 de julio.

Más allá de la “buena crianza” en el primer foro televisivo, Boric se anotó puntos a favor en sus críticas al régimen venezolano y en la pasada de cuenta a Jadue por las descalificaciones mayores que éste le dedicó por su adhesión explícita, contra viento y marea, al acuerdo del 15 de noviembre que abrió paso al nuevo proceso constitucional. 

Así las cosas, el gran favoritismo que le adjudican las encuestas de siempre a Jadue parece menos certero de lo que se instalaba antes del reciente debate televisivo.

¿Unas primarias convencionales sin “plan B”?

Con todo, el descrito escenario electoral podría cambiar radicalmente en la eventualidad de que la hoy aletargada Unidad Constituyente resolviera la realización de primarias convencionales y consulta ciudadana para designar la candidata del sector(ella, toda una exclusividad en el instalado escenario masculino presidencial)

Tras los resultados de las elecciones de alcaldes, concejales y gobernadores regionales, los partidos que integran la Unidad Constituyente se auto estimularon como el bloque político con mayor numero de votos, eligiendo más alcaldes, concejales y gobernadores regionales, que podrían auspiciar posibilidades ciertas de pasar a una segunda vuelta en la próxima contienda presidencial, desplazando a la derecha. Pero ello requiera de algo tan elemental como desafiante: tener una candidatura única del sector.

Hasta hoy todo parece haber quedado en la breve y cuidadosa carta suscrita por la presidenta de la Democracia Cristiana y los timoneles del PS y el PPD, comprometiéndose a levantar un candidato (a) único (a) del sector, así como una lista parlamentaria en común.

Con escaso realismo y mal cálculo político, sectores de la DC (no necesariamente Yasna Provoste), insisten en que las primarias convencionales no son el mecanismo indicado para designar candidata única, con la mirada sólo puesta en las encuestas que muestran a la actual Presidenta del Senado como la figura mejor posicionada del sector.

La razón parece obvia. Una consulta ciudadana o primarias convencionales, además de las dificultades materiales y financieras, tienen un resultado incierto. El eje constituido por el PS, el PPD y Nuevo Trato, suma un mayor activo militante, más alcaldes, concejales e idéntico numero de gobernadores regionales y pudieran movilizar un mayor número de independientes. Incluso aquellos que hayan votado en las primarias legales.

Destrancar el inmovilismo actual- con irritación y tensiones crecientes a la vista – solo tiene como condición una validación de primarias resolutivas que permitan perfilar una propuesta programática que hoy está congelada en los respectivos equipos partidarios, descargando una capacidad de competencia como la insinuada en las recientes elecciones a nivel nacional, incorporando elementos más que válidos al debate presidencial hoy acotado a los que compiten en primarias legales.

No hay plan B para estas primarias convencionales. La opción de bajar una candidatura, sin un mecanismo democrático que la legitime, no asegura la cohesión de la Unidad Constituyente. Enfrentar la próxima contienda presidencial y parlamentaria divididos, arriesga a un verdadero descalabro electoral, tal como le ocurriera a la DC con la candidatura a La Moneda de la senadora Carolina Goic.

Es mas que evidente que las condiciones en que podrían desarrollarse unas primarias convencionales no son las mejores. Sin financiamiento estatal, ni franja televisiva, con grandes desafíos logísticos e incertidumbre respecto de su convocatoria.

El desafío es mayor y proporcional a los propios errores políticos ya cometidos por este sector político. Pero prolongar la duda los acentúa de manera inconducente. Obviamente los partidos involucrados y sus simpatizantes están desafiados a movilizar todos sus activos y recursos para garantizar una amplia participación (al igual como deberán hacerlo los partidos que realizan primarias legales).

Ciertamente la capacidad de convocatoria está asociada a la relevancia política que alcance esta consulta ciudadana. Allí se jugaría la capacidad de la centroizquierda para levantar una opción competitiva que ofrecer al país en una coyuntura crítica como la actual.

Aun es tiempo, pero los plazos se acortan. La Unidad Constituyente ya corre con evidente retraso y desventajas en la carrera presidencial. No está presente en los debates presidenciales ni en la franja televisiva que se extenderá entre el 30 de junio y el 15 de julio, donde los candidatos del Frente Amplio y el PC dispondrán de siete minutos y medio cada día, en contraste con los candidatos de Chile Vamos, que deberán distribuir estos tiempos entre los cuatro precandidatos,

No es un desafío menor y se acaba el tiempo.

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