Este domingo tendrá lugar la segunda vuelta de la elección de gobernadores en 13 de las 16 regiones del país (en las otras tres se resolvieron en primera ronda con sendos triunfos de la oposición). La derecha arriesga no ganar ninguna de las regiones en disputa, profundizando la imagen de derrota que acompaña al oficialismo tras las recientes elecciones de integrantes de la Convención Constituyente, alcaldes, concejales y gobernadores regionales.
Atrás, muy atrás, quedo el optimismo con que la derecha y el gobierno proyectaban los resultados de dichas elecciones (el famoso 3 a 0, proclamado por el lúcido vocero de gobierno). Crece una viva y creciente preocupación, semejante al pánico escénico que rodea la imagen presidencial. No tan solo por los resultados de las elecciones del próximo domingo, también y esencialmente por la contienda presidencial y parlamentaria de noviembre en donde, si reeditara su desempeño de la pasada elección, podría quedar fuera de la segunda vuelta.
Joaquín Lavín, el candidato mejor posicionado de la derecha, aparece en un empate técnico con Daniel Jadue, el postulante del PC, y Yasna Provoste, la presidenta del Senado, pese a que aun no sincera sus intenciones de competir por la nominación presidencial.
El reciente triunfo de Pedro Castillo en Perú tan solo contribuye a incrementar las preocupaciones. ¿Es posible que Chile elija un presidente comunista para suceder a Piñera, o que Chile Vamos no pase a la segunda vuelta?, son las interrogantes que quitan el sueño y desesperan en la derecha.

Reeditar el CODE (la Confederación que unió a la derecha y la Democracia Cristiana durante el gobierno de Salvador Allende “para defender la democracia”), ha propuesto el senador Francisco Chahuán, mientras que los precandidatos de la derecha anuncian su apoyo a Claudio Orrego en la segunda ronda de la elección de gobernador regional por la región metropolitana.
Ciertamente, buena parte de la atención se concentra en lo que pueda suceder en esta región, en donde la candidata de la derecha quedó fuera de la papeleta, desplazada por la candidata del Frente Amplio, Karina Oliva, que estuvo a escasos tres puntos del candidato de la Unidad Constituyente, Claudio Orrego. Los desquicios de Chahuán poco ayudan a Orrego, así como el apoyo de Pablo Maltés no necesariamente le suma a Karen Oliva.
Teóricamente, Claudio Orrego podría ganar. Con el respaldo de los partidos que integraran la Unidad Constituyente, que el veto comunista y frenteamplista han contribuido a alinear y el aporte de sectores de la derecha, motivados por cerrar el paso a la temida izquierda radical y al PC.
Es mas que obvio que un eventual triunfo de Karina Oliva, militante de Comunes, favorecería la opción de Daniel Jadue para convertirse en el candidato de su sector, con serias posibilidades de pasar a segunda vuelta y enfrentar al candidato de la derecha, si éste lograra consiguiera pasar al balotaje.
Todo o casi todo puede pasar en este enrevesado e incierto escenario que hoy enfrenta el país. La derecha puede quedar fuera del balotaje. Puede ganar Daniel Jadue y ¿por qué no?, puede imponerse el candidato o candidata de la Unidad Constituyente, sin descartar que surja un independiente.

Algo muy profundo cambió tras el estallido social y la pandemia. Los partidos, tanto de derecha, centro e izquierda, incluido el gobierno, tienen enormes dificultades para comprender a cabalidad el sentido y profundidad de estos cambios. Y menos representar las nuevas demandas ciudadanas.
Ciertamente no son cambios tan solo a nivel nacional, sino global, generando el colapso de sistemas políticos en el mundo y severas crisis en la mayoría de los países de la región, incluido ciertamente Chile. Es una verdadera rebelión ciudadana en contra de los partidos políticos, sus malas prácticas y pérdida de conexión con la sociedad y los problemas de la población. Ello explica el estallido social en Colombia y otros países de la región y podría explicar, en buena medida, el triunfo de un desconocido profesor primario en las recientes elecciones en Perú y, antes, de alguna manera, la llegada del desastroso Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil.
Diversos sectores políticos han intentado canalizar esta evidente crisis de representación con propuestas efectistas o populistas, sin asumir la profundidad el fenómeno en desarrollo. Es cierto que no es posible la democracia representativa sin partidos políticos, pero los partidos no son viables sino cumplen adecuadamente su rol de representación de intereses y demandas ciudadanas. Ello exige un profundo ejercicio de auscultación y diálogo con la ciudadanía, asumir y canalizar sus demandas y proponer caminos viables de futuro. Tan solo sobre estas bases será posible recomponer las confianzas y construir alternativas de futuro.
Una carrera presidencial a las puertas

Los tiempos se acortan. El próximo domingo tendrá lugar la segunda vuelta de la elección de gobernadores regionales y tan solo un mes después, las primarias legales cuando Chile Vamos, como la alianza entre el PC y el Frente Amplio, decidirán sus postulantes a la presidencia, mientras que los partidos que integraran la Unidad Constituyente deberán resolver la realización de unas primarias convencionales para postular un(a) candidato(a) único (a) que los represente.
Es mas que evidente que ninguno de los actuales precandidatos o candidatas de estos partidos puede llevar su postulación a primera vuelta sin el evidente riesgo de un descalabro, como le sucedió a la DC en las pasadas elecciones. Así como un pacto que les permita enfrentar las próximas elecciones parlamentarias. Esto es igualmente valido para la Democracia Cristiana, el eje PS-PPD y Nuevo Trato y el PRSD.
Y parece igualmente evidente que Yasna Provoste, cuyo liderazgo se ha fortalecido por su rol protagónico con buenos resultados en la negociación de los mínimos comunes, transformada en un claro éxito de la oposición frente a un gobierno obligado a múltiples concesiones, será la candidata de la Democracia Cristiana en esas eventuales primarias convencionales.

Paula Narváez, la candidata del eje PS-PPD y Nuevo Trato, enfrenta un duro desafío. No tan solo debe ganar unas complejas elecciones primarias, en donde deberá enfrentar, además del candidato del PRSD, a la figura mejor posicionada de la centro izquierda en las encuestas. También debe lidiar con las encuestas en que no supera sus bajos niveles de adhesión.
Con todo, al interior de la centroizquierda no existen resultados predeterminados. En su conjunto, el eje socialista y democrático es la primera fuerza en la oposición. Con mayor número de votos, ha elegido la mayor cantidad de alcaldes y concejales, además de miembros de la Convención Constituyente y acaba de ganar la Central Unitaria de Trabajadores, más que duplicando la votación del partido comunista, eligiendo 27 de los 45 consejeros nacionales de ese organismo. Y puede aspirar al triunfo en esa primaria, configurando una opción competitiva de cara a las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias, sin descartar la posibilidad que la derecha pudiera quedar fuera de la primera vuelta. Tal como ocurriera en la región metropolitana. En la pasada elección, la Unidad Constituyente superó en votos a la derecha y a la alianza comunista y Frente Amplio. Y esos son los números que hoy analiza la derecha.
La carrera presidencial y parlamentaria se inicia a partir del próximo lunes y promete más de una sorpresa. Hasta ahora, las encuestas no pasan de ser fotografías del momento, sin valor predictivo. Falta conocer que harán los independientes que se resisten a ser representados por los partidos. Iniciativas legislativas proponen entregarles las mismas condiciones que las que tuvieron en la elección de integrantes de la Convención Constituyente, pero es improbable que esta iniciativa prospere. Al igual que otros independientes que ganaron escaños como tales y diversos partidos en formación, deberán reunir las firmas que habiliten sus postulaciones. Se pueden rebajar estos límites, pero no eliminarlos.

La ya reconocida lista del Pueblo está suficientemente organizada, con vocería (como quedara de manifiesto con el documento suscrito por 34 integrantes electos a la Convención), coordinación y estructura (lo más parecido a un partido en formación) y con toda seguridad no tan solo levantarán candidatos a parlamentarios sino, eventualmente, un(a) postulante presidencial.
Aunque parezca marginal, después de la pobre performance de Pablo Maltés, está abierta la interrogante acerca de la incidencia de Pamela Jiles en la próxima contienda electoral.
Es de esperar que en nuestro país no se reproduzca el escenario peruano, en donde los ciudadanos debieron optar por “el mal menor”, que resultó ser Pedro Castillo. Aquello lo determinará una votación que está a la vuelta de la esquina. En menos de cinco meses
1 comment
Está más que clara y evidente la unión RN-DC que es muy antigua y que llevó a Piñera a su primer gobierno. Pero ahora RN pone sus colmillos en Yasna Proboste a falta de candidatos con caracter opta por invertir el proceso que llevó Piñera a su primer mandato y en un juego de tira y afloja el oficialismo sucumbe (pauteada y calculadamente) ante el protagonismo (pauteado y calculado) de la militante DC; para salvaguardar la unión que se ha turnado para gobernar y cuidar sus mezquinos intereses y obviamente mantener a raya a la Izquierda reformista que no ha tranzado sus principios ni valores y que no tiene rostro conocido.