Elegir el país que queremos (Crossroads). Por Sergio Canals L

por La Nueva Mirada

“Vota. Ven a elegir el país que quieres”. Esta frase, repetida hasta el cansancio por todos los medios de comunicaciones, no es más que un mensaje político publicitario y motivacional falaz. La frase debiera ser “Ven a construir el país que quieres”. Por lo demás, lo que está en juego es la próxima presidencia de la República junto a la de un grupo de parlamentarios, productos de consumo que nos ofrece el mercado político económico.  El país que uno quiere lo hace diariamente el pueblo ciudadano. La frase ( y los “debates“ inconducentes), favorecen la polarización simplista y dicotómica. Favorece además los conflictos con posiciones irreflexivas acríticas sólo emocionales facilitadoras de posturas pragmáticas populistas (como la de “elegir el mal menor”). Es la nueva Constitución la que encausará la dirección del flujo de nuestra historia política y sociocultural.

En una buena película de 1986, “Encrucijada”, un joven blusero en la encrucijada del diablo, le vende su alma al demonio por su éxito música y llegar a ser una leyenda. ¿Quiénes se encontrarán en esta disyuntiva dispuestos a todo por ganar? ¿A usar estrategias egoístas sólo para ganar votos y poder sin mirar el bien común?

El ex ministro de Hacienda Felipe Larraín afirmó el sábado en el Mercurio que el programa de Gabriel Boric “es hostil con la iniciativa privada”. Olvida agregar que es amistoso con la iniciativa y la justicia social. Gonzalo Cordero opinó el domingo en La Tercera: “los chilenos parecen haber entendido que estamos en una encrucijada, la que plantea la violencia semanal en Plaza Baquedano: ¿Queremos un nuevo país con un nuevo modelo económico y otra estructura social o preferimos recuperar el orden, el respeto a la ley y la seguridad individual?” Un nuevo modelo económico social y otra estructura social más justa equitativa y solidaria, nada tienen que ver con la violencia de la Plaza de la Esperanza y la Dignidad. Por lo demás, los dilemas orden/ desorden, respeto / no respeto, y seguridad / no seguridad individual y comunitaria, pueden emerger tanto en la realidad de gobiernos de izquierda como en los de derecha. La gobernabilidad fluye dinámica y contextualmente. Sujeta tanto a decisiones estratégicas, como a la solución de eventos azarosos.

Una elección libre ocurre en una decisión que no se erige en términos sólo intelectuales y abstractos. Necesita de un suelo fundante de emociones y sentimientos morales en un entramado flujo histórico.

“Siempre se trata de flujos” según Deleuze. “¿Que pasa sobre el cuerpo de una sociedad? Flujos, siempre flujos”. Las personas que eligen y un nuevo gobierno siempre son un “corte de flujos”. Una “intersección de muchos flujos. Un punto de llegada y de producción de nuevos flujos”.

 ¿Las decisiones?

Levinas puntualiza: “La significación de la decisión puede ser sólo inteligible para aquel que ha vivido todo el pasado que conduce a la decisión. La significación no puede ser comprendida directamente en una fulguración que ilumina y disipa la noche en la que surge y a la que pone fin. Allí es necesario todo el espesor de la historia”.

Los dilemas.

¿Capitalismo comunista? ¿Capitalismo neoliberal? ¿Economía social de mercado? El modelo que ha mostrado mayor justicia y libertad es el tercero.

¿Colaboración o conflicto? ¿Una democracia populista? ¿Una democracia neoliberal? ¿Una democracia liberal-social o social-liberal?

“Lo pequeño es hermoso: economía como si la gente importara” cita y defiende Adela Cortina, profesora de Ética y Filosofía Política. “En el marco de una economía social de mercado, que intenta propiciar el crecimiento con equidad, como es propio del modelo europeo de justicia social, la empresa del futuro será social o no será. La ética y responsabilidad de las empresas ( y la política), se hace más necesaria que nunca”.

¿El camino?

 “Proteger la dignidad de las personas y el valor de la naturaleza requiere sin ambages la sinergia los tres sectores sociales, el (pueblo)ciudadano democrático, el político democrático, y el empresarial social”.

No olvidar.

Hay un tiempo para nacer y otro para morir, uno para plantar y otro para arrancar lo plantado, hay un tiempo para amar y otro para odiar, hay un tiempo de guerra y otro de paz”. (Eclesiastés)

¿En qué tiempo político estamos y en qué tiempo viviremos? Nosotros decidimos.

La ciudadanía.

Lo esencial de una comunidad política es una ciudadanía madura, una sociedad civil vigorosa, capaz de pensar (crítica y creativamente), una sociedad civil vigorosa, capaz de pensar y querer por sí misma, reacia a la polarización. Y no sólo por un egoísmo de grupo, sino porque nos importamos unos a otros”.

El próximo gobierno y nuestro futuro serán ético-sociales pluriculturales, o No serán.


A cuatro días de las elecciones, “colaboraron” Adela Cortina de gran forma (“Ética cosmopolita”), Emmanuel Levinas (“El humanismo del otro hombre”) y Gilles Deleuze “Derrames; entre el Capitalismo Y Esquizofrenia


También te puede interesar

Deja un comentario