La Derecha y el Juego Turbio. Por Fernando Ávila I

por La Nueva Mirada

En pocos días se han sucedido hechos que bien pueden interpretarse como nuevas formas de campaña del terror que sectores de la derecha han reiterado históricamente.

La senadora Ena Von Baer sostuvo un desmentido invento, aseverando que la Convención Constitucional “se ha propuesto cambiar la bandera, el himno nacional, el nombre del país”, en medio de la franja televisiva de candidatos al parlamento.

Si alguien lo propusiera formalmente en aquella instancia estaría en su derecho, conforme a la democracia y la libertad de expresión. A más de alguien podrá no agradar tal o cual símbolo nacional, lo que no lo transforma en un antipatriota por ejercer su derecho a discrepar.

A mí, en cuanto ateo, no me interpreta el verso “que nos dio por baluarte el Señor”, pero no me incomoda, ni pretendería cambiarlo. A otro no creyente puede molestarle, quizás por la escasa certeza de sus convicciones, como puede ocurrir con la incomodidad de Von Baer, circunstancias que se pueden definir como evidente intransigencia. Otra cosa es difundir un acentuado malestar a partir de una mentira.

Hilando fino, podría llamar la atención que a Von Baer no le incomode que, en las transmisiones de la TV, cuando se interpreta el himno nacional concluya antes de “que o la tumba serás de los libres o el asilo contra la opresión”. Pudiera especularse que, en algunas circunstancias de gran masividad, existiendo varios millones de dólares en juego, pierda sentido molestarse cuando nuestro himno es interrumpido precisamente en esa estrofa, para no suponerle una intencionalidad político-ideológica, dada la circunstancia que su defendido régimen dictatorial fue exactamente símbolo opuesto al “asilo contra la opresión”.

Y si de opresión hablamos, resultó algo más que cuestionable la publicación de El Mercurio sobre Hermann Göring. La explicación del llamado “decano”, eludiendo que se tratara de una apología al régimen nazi y simplemente “un error de nuestra responsabilidad que lamentamos profundamente”. Excusa de escasa credibilidad en circunstancias que, el 9 de mayo de este año, se publicó un artículo similar sobre Rudolf Hess, otro jerarca nazi.

Bien se podría interpretar que se trató de una forma indirecta o solapada de favorecer a un candidato, estableciendo vínculos o distinciones entre estos jerarcas nazis y JAK que, a la luz de sus propias palabras, puede calificarse como neofascista, tendencia más que activa en diversos países europeos y que en nuestro continente bien representa Bolsonaro.

Ciertamente en la derecha la atmósfera marca turbiedad. Por algo el senador   Manuel José Ossandón señaló : “hay que hacer un llamado a que Boric se baje del árbol y a Kast que salga de su zanja”.

En Renovación Nacional, a lo menos 4 diputados han restado su adhesión a Sichel : Camila Flores, Leonidas Romero, Miguel Mellado y Jorge Durán. Refiriéndose al abanderado presidencial proclamado por su partido, Durán expresó que “hoy en día no me interpreta ni creo que pueda liderar como yo lo esperaba el país en los próximos años”. Así se suman a los gremialistas que se cuadran con JAK, condicionando una forzada alianza de derecha y ultraderecha para segunda vuelta.

En este enrarecido clima que confunde a las huestes oficialistas, se podría agregar que la “guinda” de lo turbio lo ponen las encuestas. Sobran evidencias para su escasa confiabilidad y empleo propagandístico, con escaso pudor de sus realizadores. No puede dejar de llamar la atención que según Criteria, los postulantes del centro y la izquierda (Boric, Provoste, MEO y Artés) sumen 47,2 %, casi a la par de los de la derecha y ultraderecha (Kast, Sichel y Parisi) con 43,5 %. Por su parte Cadem estrecha la distancia a solo 2 puntos de diferencia.

Números que, ciertamente, están muy lejos de todas las últimas votaciones donde la centroizquierda ha superado a la derecha por un amplísimo margen.

La turbiedad cunde en el enrarecido juego de la derecha que continúa complicando las debilitadas pretensiones de Sichel, que reacciona dejando en libertad de acción a los partidos que lo proclamaron su abanderado después de una celebrada primaria…

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