A cada rato escucho en los medios, TV o radios y en la prensa, información de lo que ocurre en aquella zona. Nunca definen lo que es y el gobierno tampoco. Designa un delegado presidencial que no se sabe para qué. Sólo les interesa destacar los actos de violencia con diferentes cuotas de morbo y nada de datos fidedignos. Hay terrorismo, sostienen medios y gobierno.
Un estilo de informar, ciertamente, con intenciones. De grupos con intereses en juego y medios que, por comodidad e ignorancia, se quedan en lo superficial o se acomodan al gobierno.
Me interesa a compartir una visión como geógrafo, sociólogo y político. Veamos.
Se dice “el conflicto mapuche”. Sin embargo, el asunto hay que diferenciarlo. Por cierto, mapuche, es el vocablo genérico en el idioma mapudungún que significa Mapu=tierra y Che=gente. Pero hay gente de distintos lugares geográficos y todos viven de la naturaleza. Por eso, el huilliche es del sur. Pehuenche, es de la montaña. Picunche, del norte. Lafquenche, de la costa y del mar. Y los encontramos desde la cuenca del Bio-Bio hasta Chiloé.
Esto hace que no se puede definir al mapuche como una sola entidad. Sus vidas son diferentes y por tanto sus habilidades y costumbres también. También existen diferencias simbólicas en las ropas, tejidos y aditamentos.

Ahora en modo sociólogo, sostengo que esas diferencias al asentarse en lugares distintos los ha llevado por largos tiempos a constituirse en comunidades diversas. No existe como se dice el “pueblo” mapuche. En singular, tal como lo repiten autoridades de todo tipo. Y los datos demuestran que existen en esa mal llamada macrozona sur más de tres mil comunidades indígenas que no tienen un órgano institucional aceptado como gobierno o estado, colectivo, unitario, aceptado y reconocido por ellas como una estructura general y válida para todas las comunidades.
Al ponerme en modo político, sostengo que los organismos del Estado chileno (todos) no logran diferenciar tales condiciones y por tanto no atinan a comprender que hay que tratar de manera diversa a tales comunidades.
De igual manera, vale precisar y destacar que las agrupaciones políticas mapuche son incapaces de “representar” a todo ese diverso llamado pueblo. Ni la CAM, ni Weichan Auca Mapu, ni el Consejo de Todas la Tierras, ni la Alianza Territorial Mapuche, ni la Identidad territorial Lafkenche pueden hacerlo. Por nombrar a las más conocidas.
Para explicarme haré un símil facilitador: si vemos la ciudad de Santiago, en cada comuna puede haber militantes de organizaciones políticas de derecha o de izquierda. Pero no existe una comuna total y homogénea de una adscripción.
Dentro de las comunidades mapuche puede haber grupos militantes de las agrupaciones mencionadas que aspiran representarlos. Se asume que son minoritarios y ejercen amenazas y temores.

Por tanto, los esfuerzos por “dialogar” como se ha dicho en estos días, con institución noruega mediante, supone asimilar una visión harto diferente a la que se pretende imponer mediáticamente
A este escenario habría que agregar la complejidad de otros dos universos. Por una parte, existe un catastro de alrededor de 400 comunidades que han logrado, con diversos apoyos, convertirse en “emprendimientos” o pequeñas empresas de muy buena rentabilidad, con cultivos modernos, utilizando el recurso “tierra” de una manera diversa a la cosmovisión mapuche. Son comunidades objeto de críticas por ciertos personeros mapuche fundamentalistas. Según estos se estaría violando el concepto de “newuen” es decir la fuerza que protege la naturaleza y el saber ancestral.
El otro universo a distinguir es el contingente de más de un millón de mapuches que viven en las ciudades, asimilándose al mundo industrial y comercial, como empleados asalariados. Y también otros como minipymes. Agregándose aquello(s)s formado(a)s en diversas profesiones modernas en las universidades. Este significativo grupo siempre integra en sus vidas el newuen.
Creo que es necesario asumir toda esa diversidad, reconociendo su aporte a la riqueza cultural de Chile.
Nota bene: hay que cuidar a nuestra notable Presidenta de la Convención Constitucional y protegerla de los ataques despectivos de la derecha oligárquica y conservadora. No quisiera decir ignorante.
Luis Alvarado C.
Rocas de Santo Domingo. 30 de agosto, 2021.