La realidad no es lineal. Es un flujo de cambios constante. Si la tocas, tiembla y se estremece en muchos lugares. A veces se desmorona fragmentando un futuro que nunca ha existido, y dislocando -de paso- un pasado que nunca fue. Cuando fluye extremadamente líquida, se desliza llena de remolinos turbulentos. Necesita de una densidad que le de espesor.
La Convención necesita dejar de surfear a toda velocidad sobre una realidad llena sólo de un sentido de superficie. Debe escapar de la levedad post pragmática actual nula de fundamentos. Necesita de una trama simbólica permanente. Al igual que el sexo, necesita de dioses y almas llenas de belleza. De lo contrario se convertirá sólo en gemidos de placer y dolor. Un lugar de orificios húmedos y secreciones orgásmicas lógicas y racionales. Necesita transitar en las fronteras de lo ilógico y lo no racional en medio de una reflexión crítica creativa permanente. Necesita del pensamiento meditativo que busca un sentido de profundidad y, no sólo del pensamiento calculador. Necesita del lenguaje de filósofos, artistas y poetas.
La industria encuestadora reforzó su campaña de virtualidad como era esperado, aunque no aciertan en sus lecturas de la realidad. Recordar el falsacionismo de Popper. Lo que sólo se puede afirmar es que no todos los izquierdistas son marxistas. (Basta uno que no lo sea). Nos quieren convencer de lo contrario. El poder económico político en acción, lo afirma. Los sistemas de control y el orden están en una intensa ofensiva comunicacional. Intentan crear realidades virtuales. Todo está “líquido” y los resultados de las elecciones presidenciales están “abiertas”.

Dicen que la mayoría ya no adhiere a la revolución social del 2019, ni menos a la violencia. Nadie querría cambios radicales. Afirman que lo único sólido y generador de estabilidad, es el crecimiento económico, la productividad y el consumo. Celebran datos actuales económicos, en general “mejores que los pre pandémicos”. Proclaman al viento que sólo el candidato de la (¿centro?) derecha es compatible con esta realidad. (En realidad, son dos, pero uno crece en el borde de la frontera entrópica extrema). ¡Cuidado! advierten. Tenemos un sobrecalentamiento inflacionario. No más retiros y no destruir las AFP. Se caerá la economía globalmente, y habrá que vender muchos bonos soberanos. Ruina total. Ufanos y arrogantes, declaman que el futuro de nuestra nación peligra. Naufragan en los números y en una lectura lineal y ciega de la realidad.
La realidad es que actualmente el candidato de la izquierda va adelante aceleradamente, y el de la centroderecha bastante atrás y bajando. El resto, sólo perturbadores (pero importantes) del proceso en flujo.
La misión encubierta del SPECCO (Sistema de Poder Económico Político de Control y el Orden) que quizás existe y no existe a la vez, es la de neutralizar las fuerzas transformadoras en la convención constitucional. Generar ruido extremo intra y extra constitucional que la lleve a un punto de quiebre caótico destructivo. La quinta columna trabaja en esa “sagrada” misión. Si esto fracasa, por último, intentar lograr que no se apruebe en el plebiscito final.
La Convención necesita estar abierta y fuera del equilibrio. Necesita del desorden creativo interno y disipar el desorden hacia su entorno. Debe importar neguentropía (orden) desde el medio ambiente para mitigar el desorden natural interno. Necesita a su vez tener una complejidad adaptativa mayor que la del medio que la rodea para reducir la complejidad del entorno. Es decir, necesita estar viva como unidad, y mantener una identidad equivalente a una membrana semipermeable activa que regule los flujos de información internos y externos que la atraviesan. La absoluta transparencia comunicacional total y sin límites, es una trampa mortal.
“Huir del equilibrio, predispone a la intervención del azar a través del orden por fluctuaciones generando las novedades genuinas del cambio” (aún más allá de la adaptación darwiniana). La consolidación de tales novedades dependen de una funcionalidad bien convincente: la supervivencia”.
Recordar, que frente a actual aumento de la incertidumbre (complejidad) natural socio política económica comunicacional, no le cabe más a la Convención que, “aumentar la complejidad interna, amplificar la anticipación y la sensibilidad sobre sí misma y el entorno, o inhibir sus efectos sobre el medio”.
Sin esa capacidad de cambio más allá de lo adaptativo, el riesgo es de crisis y ruptura, o un cambio imprevisto catastrófico, hacia una “nueva e imprevisible estructura autoorganizada como una rebelión contra su entorno”. Y de revoluciones (¿eternas?) como motores de cambios ya sabemos bastante, aunque hay mucho que aprehender.

La supervivencia convencional, estriba en la creación de la Nueva Constitución. La convención nació mucho antes de la Revolución Social. El plebiscito 80/20 sólo preguntó si queríamos una nueva constitución. La regla de los 2/ 3 fue impuesta por poder legislativo y ejecutivo político económico. Hoy vive y muere en el imaginario colectivo como parte del flujo de la historia.
Más tarde, ella misma será y no será a la vez, la nueva carta fundamental. Hija del nuevo pueblo ciudadano y republicano.
Nacerá en un lecho de vida rodeada de muertos y espíritus.
El criterio para valorar la democracia, como dijo el arzobispo de Santiago en el último Tedeum Ecuménico- inspirándose explícitamente en las palabras del Papa Francisco-, “no puede ser el éxito material que con frecuencia favorece a unos pocos. Donde está en juego la dignidad del hombre (del ser humano) y de la humanidad, no basta el principio de la mayoría”, ni el de los 2/3, ni los 3/5.
Se necesitan agregar los principios esenciales de la defensa de la vida y la justicia social, sumados a la búsqueda inclaudicable de la paz y el bien común, por sobre los de la violencia y la exaltación del bien sólo individual y privado existentes.