“El comité político tomado por violencia en la zona macrozona sur. Acusan a “civiles de sectores reaccionarios por disparos” y la presencia de “mafias con control territorial”. “Las víctimas y baleados (…) en la ruta 5 son trabajadores y no empresarios” (Mercurio 3/05).
“El pensamiento débil es una anarquía no sangrante. Es demasiado débil para organizar atentados. Se trata de propiciar áreas de libertad (no violentas) para los sujetos débiles, de emancipar al hombre” (Vattimo).
El pensamiento fuerte está ligado a los dogmas, fundamentos y a lo absoluto. Según Vattimo erosiona la libertad del ser humano.

Chantal Mouffe, entrevistada, refiriéndose con entusiasmo a la propuesta del presidente Boric de dejar de lado la lógica neoliberal, aclara que le gusta más la idea de “erosionar el neoliberalismo”, es decir, no mediante una “política revolucionaria”, sino a través de “reformas no reformistas” como dice Andrés Gorz: que no sean simples reformitas al sistema, sino que vayan transformando las relaciones de poder de forma pacífica.
¿Reformas “débiles”? o ¿revoluciones “débiles”?
El presidente, según ella, necesitaría más “populismo de izquierda. Ser decididamente un “social demócrata radical”. Pero no revolucionario. “Su programa no es revolucionario, ni el proyecto del Frente Amplio ha sido hacer una revolución”.
¿De qué habla?
Cuidado: “Las palabras significan / por su lado/lo que se les antoja / (…) hacen lo que quieren”. (Bertoni)
¿Acaso un tiempo inicial de sólo pequeñas reformas prácticas bastarán para anunciar y llevar un proceso a grandes transformaciones revolucionarias?
Para Gerhard Hirsch, (Gorz), no era posible modificar el capitalismo, con “buenas negociaciones y políticas electorales. Menos, con una revolución radical quizá inviable”. Su tercera vía, radica en una estrategia de “conquistas concretas “, con “objetivos intermedios”, especificando los problemas y como resolverlos, anunciando las características de la revolución y su camino hacia ella. “Una acción consciente de largo plazo que comienza con una aplicación gradual de reformas coherentes”, como “pruebas de fuerza para acumular poder”.

Las reformas no reformistas de Gorz- Mouffe, –siempre medios y no fines-, se realizan en “en función de las necesidades y demandas humanas. No sobre lo que puede ser, sino de que lo debería ser”. Una revolución, como un proceso de fases dinámico, de flujos e intensidades, guiadas por “un modelo social alternativo que subsume todas las luchas parciales”, con cambios colaborativos y consensuados “en una misma y clara dirección”. Los cambios de arriba hacia abajo, no participativos, decretados y burocráticos, se “vacían de su sentido revolucionario” y pueden ser reabsorbidos por el capitalismo”.
Según Ammar Akbar, “no son un problema de gestión, sino un ejercicio de poder” sobre condiciones de vida del pueblo ciudadano.” Reformas que “apuntan sobre los puntos débiles”, modificando las relaciones de poder. A través de estas “pequeñas perturbaciones táctico-estratégicas pacíficas, se modificaría el equilibrio dinámico del sistema, impulsándolo a un punto de inflexión al agudizar pacíficamente “crisis y contradicciones”.
Este proceso caminaría sobre una frontera-a veces difusa-, eludiendo la trampa sobre los necesarios compromisos políticos y económicos del capitalismo, y la necesidad de reformas, pero, de corto plazo. Reconoce que este camino, podría desmovilizar a las personas o grupos que apuntan a un proceso revolucionario de cambio radical, o llevar a una cooptación del proceso de cambios, con procesos que pueden ser eliminados, absorbidos, desnaturalizados o vaciadas de toda o una buena parte de sus contenidos.

Advierte que aun cuando estos procesos pueden (y suelen) “morir en el parlamento”, “debemos correr el riesgo”. Agregaría un segundo riesgo presente en algunos grupos o en grandes sectores de la población territorializada y extendida en forma molecular explícita o sistémica, para usar una violencia injustificable y deshumanizadora destinada a intentar cambios radicales con diferentes tipos de “beneficios” muchas veces económicos y también delincuenciales (como el narcotráfico).
Necesitamos reformas no reformistas con la lógica del pensamiento débil, una “revolución débil” del gobierno, junto a la revolución “fuerte”, como parte de la nueva constitución. Dos formas que configuran un solo proceso revolucionario en un tejido indisoluble sinérgico, con la fuerza y la lucha de la no violencia global como un pivote maestro e inclaudicable, y de esta forma evitar una gestión y conducción política finalmente “tomada permanentemente” por el enfrentamiento y control de una violencia destructora.
Cualquier fracaso en una de estas tres formas, derivará en Chile hacia una catástrofe global.
Cuidado nuevamente: “El presente y el futuro son muy malos alumnos del pasado”. (Bertoni).
Referencias: Vattimo; “El pensamiento débil…”; https:// el país.com/ diario /1989/06 / 14/ cultura / 613778404-850215.html
André Gorz; https: //jacobinlat. com/ 2021/07/ 25/las reformas-no reformistas-de-andre-gorz/
Chantal Mouffe; Reportajes, La Tercera; 1/05/ 22; “Boris es un social demócrata radical”;
Y el poeta Claudio Bertoni con su último libro “Miércale”.