La seda se define como un tejido sutil, sinónimo de lo delgado y fino. Nada más lejano del actual mandamás de la CPC. Cabeza del poderoso grupo de empresas Sutil, con apuestas mayores en la Araucanía, ha disfrutado por décadas de generoso apoyo y subsidio estatal. Llegó avasallante al liderazgo empresarial pronunciándose anticipadamente por el Rechazo a una nueva Constitución. Se jugó por la opción presidencial de J.A. Kast y anticipó lo peor para un gobierno de Boric. Su incontinencia verbal apuesta a un ambicioso protagonismo en una trayectoria cargada de movimientos audaces y ausentes de sutilezas.
Con fluido acceso a los medios de comunicación resaltan sus continuos dardos al convulsionado proceso constituyente. Tras ser invitado a la Convención aseguró que lo escucharon, pero que “una cosa es escuchar, otra es realmente oír”. Fiel a su gruesa pedagogía agregó “están yendo, igual que Arturo Prat, todo o nada. Al abordaje muchachos y a morir”. Opositor temprano, en una conversación televisiva con el periodista Fernando Paulsen encontró más de una dificultad para explicar su original aspiración a “una constitución neutra que dure lo más posible”. Algo así como un gatopardismo, para que todo cambie, pero todo siga igual. Modestia aparte, aclararía luego que al intentar mayores vínculos con la instancia constitucional “he tratado de participar activamente para que el trabajo de la Convención sea correcto”.
Se había quejado de no ser uno de los invitados escogidos a la limitada ceremonia de asunción del Presidente Boric y tras algunos días de cautela ante la gestión del nuevo titular de Hacienda, las emprendió contra Boric y Mario Marcel por la propuesta del Ejecutivo a un “retiro parcial y mitigado de los fondos de AFP”, señalando que el nuevo gobierno claudicaba de sus convicciones.
Juan Ignacio Sutil Servoin asumió como mandamás de la CPC con una arrolladora votación favorecida por los mayores grupos económicos, reemplazando a su más sobrio antecesor Alfonso Swett. Ello ocurrió hace casi exactamente dos años cuando la pandemia hacía de la suyas, transformándose en el desafío principal para el ya alicaído gobierno de Sebastián Piñera post estallido social.

Nada más oportuno entonces que el cargamento de 105 ventiladores y 400 equipos de cánulas nasales de alto flujo para pacientes oxígeno humificados, donados por el nuevo líder de la CPC en una muy mediática recepción en que opacó al deslucido mandatario.
La huella de un visionario
El pretencioso líder empresarial no era ningún aparecido en el ámbito de los negocios y la política. Zapallar tuvo como señeros alcaldes a su abuelo Diego Sutil Prieto y a su padre Juan Sutil Alcalde, que extendió su cargo desde 1971 a 1988. Los intereses de la familia Sutil se concentran en algo más de treinta empresas, esencialmente agrícolas, entre las que destacan la compañía matriz de Banagro, Coagra, Sutil& Cía, Pacific Nut, Frutícola Olmué, Abrantes y Sutil Family Wines, con patrimonio superior a los 100 millones de dólares.

Con todo, la apuesta más desafiante para el actual mandamás de la CPC se ha concentrado en la conflictiva región de la Araucanía, donde Sutil ha marcado presencia presidiendo la Corporación Reguemos Chile, impulsora de la denominada Carretera Hídrica, con la ambición de transportar aguas canalizadas hasta Atacama. Un pretencioso y millonario proyecto que requiere aporte del Estado, chocando con la resistencia de comunidades indígenas y organizaciones ambientalistas, esgrimiendo que el agua esencial sería extraída de territorio de comunidades pehuenches sobrepasadas y no consideradas en sus derechos por el megaproyecto de Sutil.
Lejos de la ingenuidad Sutil ha intentado aproximaciones con algunas organizaciones indígenas abiertas a buenas ofertas económicas, como el denominado Parlamento Autónomo Koyang, que también mantuvo negociaciones con el exministro Alfredo Moreno durante su período en el luego frustrado Plan Araucanía. En el mismo sentido Juan Sutil ha difundido una imagen abierta a la agricultura sustentable y la denominada economía circular.
El negocio de los berries que impulsa la familia Sutil ha transitado de la mano de intentos por acuerdos comerciales con comunidades del sector que el líder de la CPC denuncia amenazados por grupos extremos que sabotearían los resultados esperables de la consulta indígena.
La otra cara del negocio
Más de una interrogante despierta en el entorno productivo y medioambiental de Empresas Sutil, dedicadas a la exportación de frutos y vinos, el beneficio estatal obtenido en calidad de “pequeña empresa agrícola” en circunstancias de pertenecer a un conglomerado mayor de propiedad del mandamás de la CPC.
En efecto, durante más de 16 años las diferentes sociedades del grupo Sutil se han beneficiado con aportes de la Ley de Riego, traducidos en cientos de millones de pesos transferidos por el Estado chileno para tecnificar el riego en esos terrenos agroindustriales.

Así, refugiadas en los vericuetos de aquella legislación, compañías del conglomerado Sutil – según informes emitidos por instancias reguladoras, como la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y la Comisión Nacional de Riego (CNR) en respuesta a la Fundación Terram – recibieron recursos estatales por más de $412 millones de pesos entre 2005 y 2021, para instalar sistemas de riego por goteo en cinco regiones del país.
La anomalía tendría su origen en que la CNR al momento de realizar la evaluación de un posible beneficiario no considera el patrimonio global de la sociedad o de sus propietarios, permitiendo que multimillonarios y grandes exportadores queden calificados como “pequeños”. En su lugar, se evalúa el proyecto específico y, principalmente, la “hectárea ponderada”, que es una forma que tiene la ley para medir la superficie del terreno del postulante a través de una tabla de equivalencias que, en la práctica, no contabiliza la real extensión de las tierras.
Más allá de equívocos o incorrecciones, aunque el conglomerado Sutil llegó a invertir una suma de US$11 millones para una agroindustria orgánica, recibió en 2021 un nuevo subsidio de $94.105.709, cayendo en el estrato de “empresario mediano” y también para realizar obras de riego por goteo.
¿En casa del herrero cuchillo de palo?

En el contexto certificado de la generosa contribución estatal a los emprendimientos del conglomerado Sutil, los cuestionamientos del deslenguado líder empresarial respecto de los retiros de fondos de pensiones de los millones de chilenos(a) afectados por la pandemia parecieran ahorrar comentarios. Pero el presidente de la CPC ha sido tajante: ”Hay personas que a su juicio, legítimamente prefieren recibir su bono que buscar trabajo”.
No ha sido la única aseveración que traduce su calidad de transeúnte con un tejado de vidrio a cuestas. Asegura conocer de cerca la realidad laboral del país y reitera que son muchos los que no trabajan porque no quieren perder los beneficios recibidos.
Así continúa transitando por los negocios y la política: con un sutil tejado de vidrio.