Amor fugaz

por Jorge Ragal

Ella pensó que yo sería otro amor fugaz.

De hecho, su récord era tres años y un día.

Como una condenada por un delito menor.

Pero me sigue a sol y a sombra.

Hace la cama y luego la deshace.

Canta canciones de cuna.

Cocina sin motivo para tres personas.

Ha dejado progresivamente de tocar el piano.

Y ya no se pinta de rojo los labios.

Cuando escribo me espía por la ventana.

Una noche me puso una pistola en la cabeza.

Ya llevamos más de siete años me increpó.

Esto tiene que terminar de una sola vez.

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