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El espejo nos delata a cuerpo entero.
Podemos realizar diversos gestos dramáticos.
Pero seremos siempre los mismos.
He escuchado que somos distintos
de acuerdo a quienes conocemos.
Pero el espejo nos enfrenta cara a cara.
No lo podemos engañar con artimañas.
El espejo es feroz contra ti mismo.
No acepta ningún error.
El espejo no cambia la cara del deseo.
Tampoco cambia la cara de la angustia.
El espejo también es nuestro cómplice.
Solo él conoce nuestros oscuros secretos.
Nos acompaña con lealtad mientras envejecemos.
Pero el espejo no cambia la dura cara de la muerte.