En 1974, se estrenó la película dirigida por Ettore Scola “Nos habíamos amado tanto”, una de las obras más destacadas del cine italiano de posguerra. Allí se narra la historia de tres amigos que se conocen como partisanos en la resistencia contra el fascismo y que sueñan con construir una sociedad más justa tras el fin de la guerra. Posteriormente, sus caminos se separan, aunque en diversos momentos, cada uno de ellos establece relaciones sentimentales con la protagonista, interpretada por Stefania Sandrelli, quien simboliza la coherencia con esos ideales libertarios y de justicia social. Esta obra no solo retrata la historia de Italia en el periodo de posguerra anterior a la era de Berlusconi, sino también la historia de Europa. De los tres personajes, uno permanece fiel a sus ideales, otro se pierde en ideologismos absurdos y el tercero (V. Gassman) se adapta satisfactoriamente a las comodidades del sistema, traicionando sus sueños de partisano. La sentencia final en boca de unos de estos tres amigos es lapidaria: “quisimos cambiar el mundo y el mundo nos ha cambiado a nosotros”.
El dios Jano, con sus dos rostros opuestos que miran simultáneamanete al pasado y al futuro, encarna de forma simbólica la dualidad profunda de la historia europea, marcada por una tensión constante entre dos almas: la totalitaria y la democrática. Así como Jano representa el umbral entre lo viejo y lo nuevo, Europa ha tenido un pasado colonialista y ha sido la cuna de regímenes totalitarios -como el fascismo, el nazismo y el franquismo- pero también representa el ideal democrático que, desde la Ilustración, ha aspirado a constrior sociedades libres, pluralistas y basadas en el imperio de la ley. Esta ambivalencia no solo define su pasado, sino que sigue modelando su presente, donde el continente debe decidir como Jano, hacia qué rostro mirar para enfrentar los desafíos del porvenir.
Muchas de las valiosas claves de civilización que heredamos de Europa empiezan a envejecer mal, en buena medida porque también Europa vacila en su defensa o empieza a reinterpretar sus contenidos. La esperanza radica en que en nuestra admirada Europa primen los valores de la cultura, la democracia, el arte, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos.
1. ¿Tiene Europa un doble estándar en derechos humanos?
La UE ha aplicado 18 sanciones a Rusia por su invasión a Ucrania y por sus bombardeos a civiles y otras atrocidades. En buena hora. Sin embargo, no ha emitido ni siquiera una condena verbal a Israel por el genocidio y su política de limpieza étnica en Gaza. No es necesario ser antisemita para condenar las acciones terroristas de Netanyahu; basta con ser humanista. Quiero ser muy claro, condeno con fuerza el despreciable terrorismo criminal de Hamas. Pero también critico las violaciones al derecho internacional y a los DD.HH. en que está incurriendo el gobierno de Israel en la Franja de Gaza.

El recuento del accionar israelí en Gaza es pavoroso: 55 mil personas asesinadas, incluyendo mujeres, niños y ancianos indefensos, hospitales bombardeados y destruidos, centenares de muertes en el personal sanitario, riesgo inminente de hambruna y muerte por enfermedades contagiosas, bloqueo por parte de Israel de alimentos, agua, combustible, medicinas, ayuda humanitaria y la interrupción del sistema de alcantarillado, infraestructura civil destrozada y desplazamiento forzado de la mayoría de la población.

Un drama adicional está aconteciendo con la distribución de alimentos en la asediada Franja de Gaza. Israel y Estados Unidos quieren que la ONU trabaje a través de la controversial nueva Fundación Humanitaria de Gaza, pero la ONU se niega, cuestionando la supuesta neutralidad de esta organización y acusando al modelo de distribución de militarizar la ayuda y forzar el desplazamiento. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, señaló el 27 de junio que ese tipo de operación de ayuda en la Franja de Gaza es «inherentemente insegura«. «La gente muere por simplemente intentar alimentarse a sí misma y a sus familias. Recoger alimentos nunca debería ser una condena a muerte. Cualquier operación que canalice a civiles desesperados hacia zonas militarizadas es inherentemente insegura. Mata a la gente» Al respecto, se estima que han muerto alrededor de 550 personas y más de 4.000 han resultado heridas en las enormes colas que se forman para llegar a los distintos centros de distribución de ayuda de la GHF. Con toda razón, Guterres calificó la situación como «crisis humanitaria de proporciones aterradoras» (DW, 27 de junio).
La UE tiene un Acuerdo de Asociación con Israel y en el artículo 2 de ese acuerdo se consagra el compromiso del respeto a los derechos humanos.
Artículo 2 (Acuerdo de Asociación de la UE con Israel)
Las relaciones entre las Partes, así como todas las disposiciones del propio Acuerdo, se basarán en el respeto a los derechos humanos y a los principios democráticos, que orientan su política interna e internacional y constituyen un elemento esencial de este Acuerdo.
El 26 de enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictaminó que, al menos, algunas de las acusaciones de Sudáfrica de que Israel está cometiendo genocidio podrían ser plausibles. Con base en ese antecedente, España e Irlanda solicitaron en febrero de 2024 revisar el Acuerdo de Asociación de la UE con Israel, apoyándose además en numerosos informes de la ONU y en las órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional en contra de líderes israelíes, responsables de estas acciones. 17 de los 27 miembros apoyaron en mayo poner en marcha la revisión del Acuerdo, encabezados por España e Irlanda y seguidos luego por Eslovenia y Luxemburgo.

La CIJ determinó en julio de 2024 que la ocupación israelí de los territorios palestinos era ilegal pues violaba el derecho de los palestinos a la autodeterminación. Agregaba otras graves violaciones, como la discriminación sistemática y la segregación racial, la violencia y el desplazamiento ilícito, las demoliciones, la expansión de asentamientos ilegales y la confiscación de tierras.
Estos antecedentes se presentaron a los ministros de Asuntos Exteriores de la UE en noviembre de 2024. Los ministros no suspendieron el Acuerdo ni tomaron otras medidas. Sólo se convocó una reunión del Consejo de Asociación UE-Israel y se solicitó un alto el fuego, ayuda humanitaria significativa, pleno respeto al derecho internacional y el cese de la política de asentamientos. Israel no respondió a estas peticiones y continuó con sus acciones de genocidio en Gaza.
El Servicio Europeo de Acción Exterior detectó posibles incumplimientos de derechos humanos por parte de Israel en Gaza. El 23 de junio de 2025, la Comisión Europea informó a los ministros de Exteriores de la UE que existen “estos indicios” bajo el artículo 2 del Acuerdo de Asociación UE-Israel, pero no propuso medidas. Los 27 ministros de Asuntos Exteriores de la UE indicaron que, si la situación en Gaza no mejora, la UE debatiría posibles sanciones en julio.[1]

Es lamentable que la UE haya tardado tanto en llevar a cabo esta revisión (17 meses) y que hasta ahora no adopte ninguna medida al respecto. Entre los principales actores de la escena global sólo la UE es quien mejor podría presionar para terminar con esta matanza. Si ello no acontece, sería inevitable – y doloroso – calificar entonces a la UE de “cómplice pasiva” de estos atropellos a los DD.HH. Por su historia y por su discurso humanista, también por el Acuerdo de Asociación con Israel, la UE y sus Estados miembros tienen la obligación de prohibir toda actividad comercial e inversión que pueda contribuir al genocidio israelí contra la población palestina en la Franja de Gaza. Y no lo están haciendo.
2. Cumbre OTAN: Encuentro con el “papi”

Trump consiguió el objetivo de que los países europeos, además de Canadá, eleven su actual gasto en Defensa (2% del PIB) a un 5% del PIB de aquí al 2035. Ese 5% se descompone en 3,5% en gasto militar propiamente tal (tropas, armas, equipamiento) y 1,5% en infraestructuras críticas, ciberseguridad, preparación civil e industria de defensa. La infraestructura crítica incluye adaptar carreteras, puentes y puertos para uso militar, protección de aeropuertos, servicios informáticos y bancos contra ciberataques, protección de oleoductos y cables submarinos. Este compromiso de mayor gasto deberá expresarse en planes anuales que la OTAN supervisará en 2029.
Esta campaña de rearme aumentaría el gasto militar colectivo de la OTAN de 1,5 billones de dólares en 2024 a 2,8 billones de dólares en 2030. Esa cifra por sí sola superaría todo el PIB anual de países como Canadá o Italia.
La cumbre de La Haya representó la sumisión de la alianza OTAN al presidente Trump. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, fue más allá y en un gesto vergonzoso trató a Trump de “papi”. Rutte, sin embargo, nada dijo sobre las amenazas de Trump a socios de la Alianza como Canadá, su ambición de anexionarse Groenlandia, territorio de otro socio (Dinamarca), o su cuestionamiento de la ayuda a Ucrania. El diario El País resumió bien la cumbre de La Haya como “diplomacia del vasallaje”
Trump dejó claro que esperaba que ese mayor gasto europeo se dirija a comprar armas y equipos militares a fábricas norteamericanas. No puede sino ser de esta forma pues la industria militar europea demorará varios años en gestar la oferta pertinente, de modo que el mayor gasto europeo en armamentos actuará durante varios años como un estímulo keynesiano para impulsar la economía norteamericana. En efecto, en la actualidad, el 80% de las armas compradas en Europa son importaciones extra-europeas.[2]. La decisión adoptada por la OTAN se reflejará en un importante apoyo a los conglomerados norteamericanos ligados a la industria de la guerra, gestando un nuevo ciclo de expansión de la economía norteamericana impulsado por la industria bélica.
3. La OTAN rebaja su entusiasmo por apoyar a Ucrania

La historia de los comunicados de las cumbres previas de la OTAN siempre explicitaba el compromiso con la defensa de la libertad, la democracia, el estado de derecho y los DD.HH. En esta ocasión, junio de 2025, cuando ese compromiso es más necesario que nunca, ninguna de esas alusiones apareció en el comunicado.
En esta cumbre no hubo sanciones adicionales contra Rusia, como lo demandaban varios líderes europeos. La declaración de 2024 mencionaba 44 veces a Rusia; en la declaración 2025 se la menciona sólo una vez. Tampoco se habla de la guerra de agresión librada por Rusia contra Ucrania. En la declaración de 2024 se mencionaba 60 veces a Ucrania; en la de ahora, sólo 2 veces. Ucrania dejó de estar en el centro de la inquietud de la OTAN. [3]
La declaración de la cumbre OTAN 2024 expresó con claridad que “El futuro de Ucrania está en la OTAN”. En la declaración OTAN 2025 este párrafo desapareció y fue reemplazado por uno bastante más indirecto “Los aliados reafirman sus compromisos soberanos duraderos de proporcionar apoyo a Ucrania, cuya seguridad contribuye a la nuestra”. La explicación de este cambio es clara: Trump no cumplió su promesa de imponer sanciones económicas a Rusia y tampoco estuvo dispuesto a agraviar a Putin. OTAN ya no da la bienvenida a Ucrania ni tiene mensaje unificado sobre la agresión rusa a Ucrania. Punto para Putin. Europa ya no puede apoyarse tan decisivamente en USA
Es evidente que Europa tiene un bajo gasto en defensa. Desde la posguerra se habituó a depender de USA para su seguridad, y ahora la invasión rusa a Ucrania, las actuales tensiones con Washington y la mirada más bien complaciente de Trump con Rusia han puesto de relieve la urgencia de elevar el gasto en defensa comunitario como instrumento relevante de la autonomía estratégica de Europa.
Los gobiernos y la Unión Europea están dando pasos en esa línea, aumentando sus presupuestos, invirtiendo en la industria militar europea y trayendo este tema al centro del debate. La mayoría de los socios ya invierten más del 2% de su PIB. Sin embargo, la exigencia del 5% parece excesiva y ese monto es tan arbitrario como el cálculo de los “aranceles recíprocos”. Ningún país de la Alianza alcanza el 5%, solo Polonia se aproxima a esa cifra. Estados Unidos no llega al 3,5% y redujo ese gasto en 2024. Tampoco tendría sentido que cada país alcance ese mágico gasto del 5% PIB, si es que ese gasto no mejora la coordinación de seguridad entre los países europeos, generando sinergias, economías de escala y espacios de innovación, es decir, una política comunitaria de defensa y no una mera suma de los presupuestos nacionales de la misma.
Muy pocos países del mundo gastan tanto en defensa; solo dictaduras militares como Argelia o naciones en guerra como Israel, Rusia o Ucrania. Para la mayoría, el 5% es inalcanzable sin aumentar la deuda pública, subir impuestos o recortar gastos sociales. La deuda pública es ya un problema serio en la mayoría de los países socios de la OTAN; seguir elevándola acarrearía serios impactos sobre el crecimiento, la inversión y el empleo.
Un detallado informe metodológico de la fundación Rand[4] indica, con razón, que no es lo mismo un país que gasta 2,1% de su PIB para mantener equipos viejos y pagar pensiones a los militares retirados, que otro que gasta el 1,9%, pero tiene un ejército bien entrenado, equipamiento moderno y una industria líder en drones militares.

España fue el tercer país que menos gastó en defensa como porcentaje del PIB en 2023 y el último en 2024, según la OTAN. Sin embargo, el informe Rand sugiere privilegiar la calidad del gasto en defensa por encima de su cantidad. Cuando se considera la calidad del gasto (desde submarinos hasta satélites, los aportes a las misiones de paz y los costos de hacer cumplir las sanciones económicas), España se sitúa entre los cinco países que más contribuyen a la OTAN. La principal causa es el costo de sanciones a Rusia, las que han significado una pérdida de US$ 10.000 millones entre 2018 y 2023 en exportaciones a Rusia. España alberga además dos bases de Estados Unidos en su territorio y participa activamente en misiones de la OTAN y la ONU.[5]
El presidente de España, Pedro Sánchez, se resistió a adoptar esa meta del 5%, alegando serio conflicto de ello con las metas sociales de su gobierno y con el estado de bienestar español. Con su accionar, ha puesto de relieve los obstáculos económicos y políticos que habrían de enfrentar aquellos países que pretendan cumplir con el 5%. Con las cifras de 2024, son 8 los países que gastan en defensa menos del 2% PIB (Croacia, Portugal, Italia, Canadá, Bélgica, Luxemburgo, Eslovenia y España) y otros 7 más lo que se ubican entre 2 y 2,1% PIB (R. Checa, Turquía, Francia, P. Bajos, Albania, Montenegro y Eslovaquia).[6] Este recuento es más ilustrativo si recordamos que, exceptuando al Reino Unido, Francia y Bélgica, ninguno de los demás miembros de la OTAN asigna a educación ese 5% o más del PIB.[7]
La UE debiera gastar 510.000 millones de euros al año para alcanzar ese 5%. Los mayores esfuerzos recaerían en Alemania (125 mil millones de euros), Francia (86 mil millones), Italia i (78 mil millones) y España (60 mil millones).
Cuadro 1: Asignación del gasto público y deuda pública (como % del PIB)
| Gasto en defensa(2023) | Gasto en educación (2022) | Deuda pública(2023) | |
| Alemania | 1,52 | 4,5 | 62,5 |
| R. Unido | 2,26 | 5,4 | 101,3 |
| Francia | 2,06 | 5,2 | 113,0 |
| España | 1,51 | 4,5 | 101,8 |
| Italia | 1,61 | 4,0 | 135,3 |
| Portugal | 1,52 | 4.6 | 94,9 |
| Grecia | 3,23 | 4,1 | 153,6 |
| Bélgica | 1,21 | 6,1 | 104,7 |
El Cuadro 1 indica que el esfuerzo fiscal debería ser titánico para Alemania, España, Italia, Portugal y Bélgica por su lejanía con la meta del 5% y particularmente imposible para Grecia, Italia y Francia por la elevada carga de su deuda pública, superiores al 110% del PIB. Salvo Bélgica, R. Unido y Francia, ninguno de los demás países europeos gasta más del 5% del PIB en educación. Si se llegase a cumplir la exigencia de Trump, la UE llegaría al 2035 con el triste record de gastar más en defensa que en educación.
Cuadro 2: Países europeos y su gasto en defensa (2024)
| Países con mayor gasto en defensa | % del PIB | Países con menor gasto en defensa | % del PIB |
| Polonia | 4,12 | España | 1,28 |
| Estonia | 3,43 | Eslovenia | 1,29 |
| USA | 3,38 | Luxemburgo | 1,29 |
| Letonia | 3,15 | Canadá | 1,37 |
| Grecia | 3,08 | Italia | 1,49 |
Esta preocupación hay que matizarla. En efecto, la OTAN no cuenta con ningún mecanismo para exigir a los países el cumplimiento de este compromiso. Por cierto, se trata de un compromiso político pero que no es jurídicamente vinculante. De hecho, aún no se ha cumplido cabalmente con el compromiso de la Cumbre de Gales de 2014 donde la OTAN acordó llevar el gasto en defensa a un 2% del PIB en 2024. Las cifras de 2023, publicadas en mayo 2024, indican que sólo 10 de los 31 países miembros de la OTAN estarían cumpliendo con esa meta. Reino Unido (2,33%), Alemania (2,125) y Francia (2,06%) están entre los que cumplen con esa cifra.
Más temprano que tarde, los países europeos comprobarán la justeza de la postura de España de negarse a aceptar el 5%, por considerarlo incompatible con el estado de bienestar que promueve y con los compromisos que el gobierno y la sociedad española vienen asumiendo en materia de transición digital, energética y con el Acuerdo de París. La revisión de este compromiso se ubicó en el año 2029, momento en que Trump probablemente ya no estará en la Casa Blanca. Bélgica aprobó su presupuesto militar justo antes de la cumbre de La Haya y allí se indica es que el presupuesto militar se mantendría el 2% del PIB hasta 2033 y de allí en adelante ascendería al 2,5% PIB.
4. ¿Papi o Padre, padrone?[8]

El artículo 2 de la OTAN indica que “las partes se esforzarán por eliminar cualquier oposición en sus políticas económicas internacionales y fomentarán la colaboración económica entre todas ellas”. Es obvio que los castigos arancelarios de Trump a las economías europeas están pasando a llevar este artículo. Como dijo Macron en La Haya “entre aliados, no podemos decir que hay que gastar más en defensa y al mismo tiempo hacer una guerra comercial”.
Trump también le baja el perfil al artículo 5 de la OTAN (“Un ataque contra uno de nosotros, es un ataque contra todos”). En efecto, mientras viajaba en el Air Force One rumbo a la cumbre de La Haya y consultado por este artículo, indicó que sobre este artículo “hay diversas interpretaciones”.
Mientras tanto, desde el 4 de abril de 2025, para ingresar al mercado norteamericano, los productos europeos enfrentan un arancel adicional del 10%, el mismo que sube al 25%, si se trata del aluminio, el acero o los automóviles. Las autoridades europeas alegan que están listos para responder con medidas proporcionales a los productos norteamericanos, sin embargo, ese accionar se posterga una y otra vez, esperando buenas noticias para cuando venza el plazo de la denominada “pausa arancelaria”, que vencería en los primeros quince días del mes de julio 2025.
Peor aún, Trump anunció en La Haya que castigaría a España con aranceles adicionales por su “incumplimiento” del 5% PIB del gasto en defensa. Con esta violenta amenaza, Trump vuelve a pisotear el espíritu y la letra del acuerdo de OTAN. Pero lo más grave es que ningún líder europeo ha salido a solidarizar con el presidente de España y menos aún haya salido a cuestionar la improcedencia de esta amenaza ni como esta amenaza barrena las bases de la OTAN. La UE parece seguir doblegándose frente al padrone que la maltrata.
Esta conclusión es compleja. Ya se ha escuchado de prominentes líderes europeos que USA ya no es un socio confiable, sin embargo, tanto la cumbre de La Haya como el comportamiento europeo frente a los aranceles que les ha impuesto Trump indican que la UE sigue adaptándose a los escenarios que impone USA sin mayor respuesta.
La supervivencia del multilateralismo, de un comercio basado en reglas consensuadas y la propia supervivencia de la paz están exigiendo una reacción europea más relevante. Urbi et orbi, los sectores democráticos del mundo esperan que la UE reaccione a tiempo y refuerce sus vínculos con el mundo en desarrollo para defender los mínimos humanitarios que se venían conformando: la Agenda 2030, los compromisos para combatir el cambio climático y ahora, cada vez más, la defensa de los valores democráticos y la vigencia de los DD.HH. en todo el mundo.
[1] Hasta ahora una suspensión total del acuerdo parece descartada porque no hay unanimidad entre los Estados miembros. Una segunda opción sería suspender parcialmente algunas disposiciones relacionadas con comercio, investigación y tecnología. Cualquier decisión exige contar una mayoría cualificada, es decir, el 55% de los países que representen al menos el 65% de la población del bloque.
[2] Legrandcontinent.eu/fr/2025/06/25/otan-communique-la-haye.
[3] “Lo que sabemos sobre el 5% del gasto en defensa de la OTAN”, The Epoch Times, 25-junio, 2025.
[4] “Burdensharing and Its Discontents”, Research Report, Rand National Security Research, may.7, 2024, rand.org/pubs/research_reports/RR4189Z1.html
[5] “España contribuye a la OTAN mucho más de lo que Trump cree”, E. Paniagua, El Orden Mundial, 17-febrero-2025.
[6] “¿Obliga la OTAN a sus miembros a gastar el 2 o el 5% del PIB en defensa?”, C. Martín,
[7] Datosmacro.com, consultado el 1 de julio, 2025.
[8] Padre, padrone (Padre, patrón) es una película italiana del año 1977, dirigida por los hermanos Taviani, una obra de arte. Es la historia de un niño campesino atormentado por un padre tiránico y autoritario.